¿Sabías que Halloween antes se llamaba Samhain y era una noche de brujería?

Pues sí, Halloween no siempre ha sido como lo conocemos ahora, una noche llena de niños, calabazas, disfraces y piruletas… hace mucho tiempo fue una festividad céltica conocida como Samhain, que significa: fin del verano. Para ellos era el inicio del año nuevo, el final de la temporada de cosechas y el comienzo de la estación oscura, es decir, el invierno.

Ellos creían que en esta noche la línea que une este mundo con el otro se estrechaba y permitía a los espíritus, buenos y malos, pasar a través de ella. Por eso se invitaba a los ancestros de la familia mediante homenajes e intentaban alejar a los espíritus dañinos mediante ritos. De hecho, se cree que los disfraces y el uso de las máscaras se utilizaban para adoptar la apariencia de un espíritu maligno y evitar ser dañado. ¿Os suena algo de esto? Muchas cosas las seguimos haciendo sin habernos preguntado por qué. Fue la ocupación romana y el cristianismo quien posteriormente se adueñó de esta festividad, la hizo suya y la transformó en lo que hoy día conocemos como Halloween. Aunque ellos ya tenían una festividad sobre estos días conocida como “la fiesta de la cosecha” en honor a Pomona, diosa de los árboles frutales.

Pero lo más interesante de este día es su relación con la magia y la brujería. Es más, este día era uno de los más importantes para las tribus celtas hasta su posterior conversión al cristianismo y su comercialización. Durante mucho tiempo esta noche fue conocida como “el día de las brujas” y se relacionó con la wicca. La Wicca se ha reconocido como una religión, a diferencia de la Brujería. Aunque aún no hay un consenso sobre si son o no son lo mismo.

Lo que nos llama la atención de los wiccanos es que creen en la dualidad, y afirman que esta dualidad lo abarca todo (lo que nos ha llevado a pensar en cómo entendemos desde la Sexología lo masculino y lo femenino), presentándola con la polaridad de energía masculina y femenina, ya que creen que existe una Diosa, conocida como “diosa de la luna o triple diosa” y un Dios conocido como “dios astado” relacionados ambos con los cultos a la fertilidad.

La Diosa representa a la doncella, a la madre y a la anciana, que a su vez simbolizan las fases de la luna y el gobierno del cielo, la Tierra y el Inframundo; lo que también coincide con las fases del ciclo menstrual. En cambio, el Dios astado une a varias figuras mitológicas antiguas, como el semidios griego Pan, el romano Fauno o el dios egipcio Osiris, todos ellos se representan con cuernos y están muy unidos a la naturaleza.

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Melanie quintana

Periodista y Sexóloga. Directora y coordinadora de equipo en Somos Peculiares.
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