De Peculiares

Tú qué vas a opinar, puta

Día contra la violencia de género

17 de octubre de 2019

Maitena Usabiaga Sarasua

Voy a putear un rato. Me refiero a que voy un rato a joder, pero no entendido cómo hacer daño a alguien, sino a la jodienda. A sacar a mi puta a pasear. ¿Y por qué me apetece sacarla? Pues porque ayer estuve en una charla de un sindicato de trabajadoras sexuales llamada Otras y me han inspirado. Lo de “voy a putear un rato” lo dice una mujer de 90 y pico años que sigue dedicándose a la prostitución. Me hizo tanta gracia y me gusto tanto, que quería hacerle un guiño y mencionarla. Porque lo que no se menciona no existe y al parecer existen mujeres que se dedican a la prostitución y tan contentas. Sí, tan contentas, aunque nos cortocircuite el cerebro.

Este sindicato se creó para luchar a favor de los derechos laborales de las trabajadoras sexuales; actrices porno, strippers, prostitutas, bailarinas de pole dance... Un grupo de trabajadoras que está dando mucho de que hablar, porque al parecer todo el mundo se siente con la licencia de hablar de ellas y demasiadas veces por ellas. Era la primera vez que me encontraba en frente de una puta, pero no es la primera vez que hablo de ellas. Y esto hace que me pregunte: ¿Cuántas de nosotras conoce a alguien que trabaja como trabajadora sexual? ¿Por qué parece que todo el mundo sabe de ello y resulta que nadie habla con ellas?

Es la pregunta que le hice a la ponente, Concha. Y me contestó que era porque todo el mundo folla, y como folla todo el mundo, podemos hablar de ello. Hablamos de ellas como si fueran una pobrecitas, mujeres engañadas y desesperadas que no tienen otra que dedicarse a abrirse de piernas y vender su cuerpo. Porque sabemos que el cuerpo es un templo sagrado que no se debe compartir con cualquiera, ¿no? Hablamos de ellas como si todas fueran parte del tráfico de mujeres, como si todas estuvieran ahí porque un proxeneta las ha engañado y manipulado. Al fin y acabo, creemos que son gilipollas, mujeres sin criterio y explotadas. La mujer que tenía en frente no era gilipollas, ni tenía una pizca de tonta. Hablaba desde una posición empoderada, hablada de decidir trabajar de ello. Ella y muchas de sus compas deciden dedicarse a ello y lo que quieren es que el estado les de lo que les corresponde; protección laboral y social, un contrato que garantice los derechos laborales ya que tienen una relación laboral con sus clientes y, en muchos casos, con el empresario que lleva los clubs. ¿Es tanto pedir? Al parecer sí.

Están en contra de toda explotación, en contra de los proxenetas que siempre ganan dinero y nunca lo pierden, en contra de que nuestros derechos sean pisoteados, en contra del sistema capitalista patriarcal salvaje que ilegaliza a las personas. Pero ellas quieren que sus trabajos se reconozcan y piden ser una ciudadana más y no la última mierda de la sociedad. Porque ¿qué hay peor y más denigrante que ser puta, migrante y transexual? Dicen que ya no tienen nada que perder, porque nadie les reconoce nada, pero por ello, tienen todo que ganar y no se van a callar. Los jefecillos tienen que estar temblando porque es sabido que no les interesa para nada que haya trabajadoras empoderadas y menos que haya mujeres sin miedo dispuestas a luchar a lo grande.

Cuando decía que ya no tienen nada que perder, habló sobre las diferentes violencias que sufren como trabajadoras. A muchas nos vino a la cabeza la violencia ejercida por los puteros. Pues no amigas, ella ni los mencionó. Habló de la violencia policial, del estado, de la sociedad, de las ordenanzas municipales, de las sanciones económicas, deportaciones, de las retiradas de las custodias, de las amenazas institucionales, de la discriminación...

En los tiempos que se habla de feminismo liberal... ella hablaba de lucha obrera. Son trabajadoras, aunque mucha gente no las reconozca como tal. Decía que esta sociedad sigue siendo tremendamente clasista y racista. Clasista porque seguimos clasificando a las personas por su trabajo, su adquisición monetaria, sus apellidos, su estatus. Racista porque queremos que las gentes que no pertenecen a este maravilloso estado español trabajen en lo que nosotras no queremos trabajar y que cobren el mínimo sueldo posible y no tengan los mismos derechos. No quieren regularizar su estado actual, prefieren llamarlos ilegales y tenerlos en los suburbios aguantando situaciones tremendamente precarias e inhumanas.

La gente va a seguir queriendo venir a esta Europa que vende ser el primer mundo, donde todas las ciudadanas y ciudadanos vivimos en armonía y donde se puede ser feliz. Van a seguir viniendo porque ya nos encargamos de que en sus países la vida sea insostenible, porque el neoliberalismo no tiene intención de parar y seguiremos explotando sus tierras y su mano de obra casi gratis. Sabiendo que la migración es una realidad, sabiendo que la prostitución va a seguir existiendo ¿por qué no mejorar las condiciones de las protagonistas?

La ponente habló sobre el nacional abolicionismo. Se refería a todo este movimiento que se ha empeñado en machacar a las prostitutas y ahogarlas hasta puntos insospechados. Aquellas que hablan por ellas sin ni siquiera preocuparse en escucharlas. Ese movimiento que sigue favoreciendo al proxenetismo y la explotación. Porque si no mejoras las condiciones de vida y laborales de las trabajadoras, quien sigue beneficiándose siguen siendo los mismos, los explotadores. ¿Cómo hacemos que desaparezca una profesión? ¿Precarizando más a quien menos tiene? ¿Poniendo multas a las mujeres que ocupan las calles para sacarse el sueldo? Es sabido que cuanto menos tienes, más necesitas y si no te dejan trabajar en condiciones reguladas, lo vas a hacer de manera que se considere ilegal. Porque necesitamos comer, vivir en un espacio seguro, movernos, socializar... Está claro que mantener a las putas calladas y escondidas sigue beneficiando al propio estado. No quieren manchar su imagen en apoyar a las trabajadoras sexuales, pero al mismo tiempo, siguen permitiendo que estas mujeres trabajen en condiciones lamentables y sin protección. La moral, ante todo. El sexo sigue siendo sucio y sagrado.

De Peculiares

¿Por qué la sangre menstrual nos da tanto asco?

¿Por qué la sangre menstrual nos da tanto asco?
Foto: Stephanie Góngora, instructora de yoga

25 de abril de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Pese a ser un proceso natural que acompaña a las mujeres durante prácticamente toda la vida, en nuestra sociedad, se ha corrido un tupido velo alrededor de la menstruación y todo lo que tenga que ver con ella. Paradójicamente, siendo un sangrado que tiene más que ver con la vida que con la muerte, la suciedad o la violencia; se considera la menstruación de más mal gusto y algo que hay que tapar o esconder de cara a la galería. ¿Tendrá esto algo que ver con el hecho de que la menstruación sea algo que no atañe a los hombres cisgénero?

Se nos ha enseñado desde pequeñitas a ser discretas con el tema e incluso, en muchas ocasiones, en el colegio cuando nos hablaron de ella, se excluyó a los chicos de la charla porque eran “cosas de chicas”. Con todo este panorama a nuestras espaldas, muchas aún creemos que los chicos tienen más tabú del que realmente existe con el tema, pero muchas veces somos nosotras mismas las que marcamos esa distinción y nos capamos la posibilidad de disfrutar del placer durante esos días pensando que no podemos dejarles ver ese aspecto de nosotras a nuestras parejas.

Hemos estado hablando del tema con varios chicos para saber sus opiniones y por lo general, en lo referente al sexo con la regla, admiten no tener mucho problema más allá de ciertas reticencias con el sexo oral más que con la penetración y mayormente por un tema de olores o miedo a que eso “sangre a lo loco” (cita textual de uno de ellos).

Las preguntas que nos hacen en los centros, en la calle, lxs amigxs… son las mismas: ¿Se pueden tener relaciones sexuales durante la menstruación? ¿Es seguro? ¿Se puede hacer sin condón sin riesgo de embarazo? ¿Evitarlo es un tema de higiene o la cosa va más allá? ¿Somos las mujeres las que tenemos más tabú con el tema por pudor o es el horror que supone para muchos hombres siquiera nombrarla lo que nos frena? ¿En el fondo les importa tanto a ellos? ¿Hay maneras de mantener relaciones sin que la cosa parezca la matanza de Texas?

Es normal que genere dudas ya que el tema de la menstruación sigue siendo un gran desconocido incluso para muchas de nosotras aún cuando convivimos con ella cada mes.

Socialmente se ha equiparado la menstruación en muchos aspectos con un estado de enfermedad, y si bien es verdad que muchas de nosotras sufrimos dolores durante la menstruación, y eso es debido a que algo no funciona bien en nuestro sistema, pero no a la menstruación en si; el hecho de tener la regla no tiene nada que ver con enfermedad.

Esta equiparación puede dar pie a confusiones ya que normalmente, cuando estamos enfermos el apetito sexual suele verse reducido. En el caso de la menstruación por contra, muchas experimentamos una subida de la libido y es que el ciclo menstrual, en sí, implica variaciones en diversos niveles hormonales y estas variaciones se disparan tanto durante la ovulación como durante los días de sangrado. Además, está comprobado que practicar sexo durante la menstruación, puede ayudar a reducir los posibles dolores menstruales debido a la liberación de endorfinas y además facilita el sangrado.

Aunque el nivel hormonal durante la menstruación es importante a la hora de valorar las ganas de sexo, no es el único factor existente ni es determinante. La cuestión social, las creencias y los factores culturales que nos rodean son las causas con más peso a la hora de practicar sexo, o no, con la regla. El sexo durante la menstruación es igual o incluso más placentero teniendo en cuenta que contamos con lubricación extra y eso puede facilitar en algunos casos la penetración. Hay que tener muy en cuenta (como siempre) el uso de protección, a poder ser con métodos de barrera, ya que, aunque el riesgo de embarazo pueda ser menor, no es inexistente y además el riesgo de contracción de ETS’s sí que es importante.

Ante todo, y en última instancia siempre será un tema de apetencia, pero estar con la regla no tiene por que significar que renunciemos al sexo.

Que no haya penetración, que se decida a practicar en la ducha por un tema de limpieza o se forre de toallas la cama, que solo se practique masturbación o sexo oral o que se escojan unas posturas más específicas en la que el hombre esté arriba o ambos estéis de lado por un tema de leyes de gravedad y un largo etc.; es una decisión muy personal; pero poder, se puede. La menstruación, si os da cosilla el tema del sangrado, puede ser un momento ideal para explorar nuevas formas de practicar sexo y centrarse más en las caricias y los juegos que en la penetración en sí. Tened en cuenta que durante la menstruación, la mayoría de mujeres disfrutamos de una mayor sensibilidad; y aunque en ocasiones podamos sentir molestias o hinchazón como es el caso de los senos, puede ser una ventaja a la hora del disfrute el explorar los límites de esa sensibilidad. ¡Ahí lo dejo!

Con todo esto, poco más me queda que decir que remarcar que siempre, dejando ya a un lado los tabús o los ascos; será un tema de apetencias y sobretodo de convenir y consensuar entre las personas que vayáis a mantener relaciones sexuales si os parece bien, o no, a ambos.

De Peculiares

“El mito que más daño hace: el vaginismo es psicológico”

Rosaura Delgado Recuerda

Santiago Agustín Ruíz

Todas las vaginas se abren. Este es el mantra y la lucha de Rosaura, quien trabaja todos los días, como profesional de la medicina y la sexología, y como activista en redes sociales, para crear visibilidad en torno al vaginismo.

8 de abril de 2019

Entrevista de Laura Marcilla

El vaginismo es una disfunción sexual más común de lo que se piensa, pero todavía muy silenciada. A la gente le cuesta hablar de ello, o reconocer que lo sufre, y éste es el caldo de cultivo perfecto para que surjan mitos, prejuicios y creencias dañinas a su alrededor.

¿Qué te llevo a querer dedicarte a la Sexología y a crear @todaslasvaginasseabren?

Para mí haber tenido vaginismo y no haber sabido qué hacer hasta hace un año y medio, ir dando tumbos, fue muy frustrante. Una vez que lo superé, me di cuenta de que haber estudiado medicina me daba la oportunidad de investigar sobre este tema y, sobre todo, impedir que a las miles de mujeres a las que les está pasando en este momento se sientan solas. Cree el perfil para que quien lo sufre sepa qué hacer y a quién acudir, porque hoy en día todavía hay controversia al respecto.

Por si alguien no ha oído nunca este término, ¿qué es exactamente el vaginismo?

El vaginismo consiste en una hiperactividad de uno o de varios puntos gatillos situados en la musculatura del suelo pélvico. Estos músculos están continuamente en actividad, no están relajados. Si hacemos un electromiograma, que registra la actividad de un músculo, en el caso del vaginismo no está a cero, sino que puede estar a diez, a veinte… depende de cada tipo de vaginismo. ¿Qué pasa? Que estos puntos gatillos están activados independientemente de si la paciente está relaja o está nerviosa. Igual que cuando tienes una contractura en la espalda, que no se te va a no ser que se haga algo, pues con el vaginismo pasa exactamente lo mismo.

¿Cuáles son los síntomas que pueden hacernos sospechar que lo padecemos?

¡Es súper fácil! Hay cuatro síntomas que son los más típicos. El primero, la imposibilidad de introducirte tú misma el dedo, que muchas chicas al masturbarse descubren que no pueden. El segundo, la imposibilidad de introducirte un tampón o la copa menstrual, aunque la mayoría de las chichas con vaginismo no lo llegan a intentar con la copa porque ya el tampón les resulta imposible. Después tenemos la imposibilidad de tener penetración y el cuarto sería la imposibilidad de hacerte una revisión ginecológica con el espéculo o con el ecógrafo vaginal. Esto puede ir acompañado de dolor, de quemazón, de ardor… o no.

A menudo se oye que las causas del vaginismo son psicológicas. ¿Cuánto hay de verdad en esta afirmación?

Esta idea es errónea. Nadie niega que mente y cuerpo van juntos, la relación entre el cerebro y la vagina es algo que está ahí, pero por un lado tenemos los puntos gatillo, vamos a llamarlos las “contracturas de la vagina”, que hasta que no se comience con el tratamiento con fisioterapia no se van a solucionar; y por otro lado, el reflejo condicionado, que sería algo así como: yo anticipo ese dolor porque ya he tenido experiencias previas, mi vagina anticipa ese dolor que sabe que va a ocurrir y se defiende.

¿Cómo se defiende?

Contrayendo los músculos más superficiales de la vagina. Por lo tanto no es un dolor imaginado o inventado o un miedo, sino que es un espasmo real que hace la musculatura de manera voluntaria, porque ha aprendido que cada vez que intentas introducir algo en la vagina hay dolor, y por tanto intenta protegerse. Es decir, el miedo que existe en el vaginismo no es el causante de la afección, sino que es la consecuencia. Las causas no son psicológicas, lo son las consecuencias.

En general, hace falta mucha más educación sexual, y parece que el vaginismo tampoco se libra de los prejuicios y los mitos. ¿Cuáles crees que son los que más daño hacen?

Pff… (sonríe). Hay muchísimos mitos. Yo creo que si tuviera que elegir alguno sería “te duele o no puede entrar el pene porque no estás lo suficientemente lubricada, o lo suficientemente relajada”, que es igual a “como estás nerviosa, contraes y no puedes tener penetración”. Ese es el que más daño está haciendo porque las chichas se sienten culpables, se sienten frustradas y piensan que la responsabilidad es suya porque no se pueden relajar. Se está educando en culpabilizar a la persona que lo tiene. También se cree que existe porque hay una “fobia al pene” o por “miedo a encontrar enfermedades de transmisión sexual”, pero sobre todo el mito que más daño hace es: “el vaginismo es psicológico”.

Según tu experiencia, ¿cuáles son los motivos por los que suelen acudir a consulta las personas con vaginismo?

La gran mayoría para poder tener una penetración con la pareja. En el vaginismo hay muchísimo miedo al abandono, porque vivimos en una sociedad súper falocéntrica y coitocentrista en la que se dice que el hombre necesita la penetración. Las chicas que tienen vaginismo sienten que tienen esa necesidad de satisfacer al hombre, de darles esa penetración y que, si no lo hacen, las pueden dejar y “¿cómo van a encontrar otra persona?” (entrecomilla con los dedos). Aunque también suelen acudir las mujeres con cierta edad que tienen un vaginismo severo pero quieren ser madres, o tienen que hacerse una revisión ginecológica y ven que no pueden.

En una sociedad donde la penetración se considera un pilar principal en el sexo, como comentas, ¿cómo se ve afectada la vida de las personas que sufren esta disfunción?

Se sienten bichos raros, se sienten inferiores. No sólo inferiores con su pareja, sino inferiores a sus amigas. Cuando se habla de sexo, normalmente mienten o intentan evitar la conversación para no tener que decir “yo no he tenido relaciones sexuales con penetración”. De hecho, la mayoría no lo cuentan. Se sienten muy frustradas. Y lo que ya he comentado del miedo al abandono, que es algo que desde la sexología se debería de abordar. El abordaje sexológico debe enfocarse a las consecuencias y al acompañamiento hacia la paciente con vaginismo, porque creo que es fundamental que sepan que una relación sexual no está centrada en el coito.

todas las vaginas se abren¿Qué soluciones suelen ofrecerse a las personas con vaginismo? ¿El pronóstico es bueno?

El pronóstico es cercano al 100%, porque en medicina nunca se puede decir el 100%, pero bueno, un 99%. Tenemos la terapia física, que no solo incluye los dilatadores como todo el mundo se piensa. Son un conjunto de técnicas, que en este caso las hace el fisioterapeuta y puede ser trabajo miofascial, trabajo de las articulaciones sacroilíacas y las lumbosacras, movilizar el coxis… La articulación temporomandibular también se está viendo que está muy relacionada con disfunciones del suelo pélvico, o sea, con vaginismo. El abordaje es muy amplio y multidisciplinar. Tiene que contar con el fisioterapeuta y con el sexólogo. Aunque también te digo que hay chicas que, porque no tienen dinero o porque no hay un fisio-sexólogo en la zona donde viven, tienen muy difícil acceder a estos medios. Entonces la dilatación es el pilar fundamental que, sí o sí, necesitas para superar el vaginismo. Si no hay dilatación, desensibilización, no se puede tratar el vaginismo, no se solucionará. Pero cuando se hace, ya te digo que es efectivo casi al 100%.

¿Cuál es el tiempo estimado de resolución?

Unos tres meses, así que realmente en poco tiempo se dan cuenta de que son capaces de experimentar y de sentir libertad, que al final es lo que todas dicen cuando acaban, que se sienten libres.

¿Hay alguna moraleja, algún aprendizaje positivo que las personas que han sufrido vaginismo puedan extraer de esta experiencia?

La verdad es que sí. De hecho, todas coinciden en que disfrutan la sexualidad de una manera muy diferente, de muchas formas, porque acabas descubriendo de ti cosas que si te centraras solo en la penetración no podrías descubrir. Ellas priman el autoconocimiento. Y este camino les enseña también a descubrir su fortaleza, la valentía que tienen y la capacidad de resistencia. Porque no es solamente la sesión con el fisio, sino que ellas en casa tienen que hacer ejercicios durante una hora o el tiempo que cada vaginismo requiera.

Siempre hacemos esta pregunta pero en tu caso me gustaría afinar más: ¿Ha habido algún momento en tu propia vida erótica con vaginismo que marcase un antes y un después?

Hay dos momentos en concreto que marcaron un antes y un después. El primero fue cuando me masturbé con el dedo yo sola y en vez de dolor, que siempre había sentido dolor, sentí placer y tuve así un orgasmo.Fue algo que no puedo ni describir. Y el segundo fue la primera penetración con mi pareja. Porque aunque yo quiero hacer un discurso que nada tiene que ver con el coitocentrismo, cuando tú por primera vez puedes elegir tener o no una penetración, la sensación de alivio y de libertad es brutal, y es algo que durante el tratamiento y antes del tratamiento no lo sientes. Eres libre, pero no te sientes libre.

Si alguna persona leyera tu entrevista y pensara que puede estar padeciendo vaginismo, ¿qué te gustaría decirle?

Sobre todo, que se supera, que se supera muy rápido, que no lo tiene en su mente, que no se lo está inventando, sino que tiene algo físico que hay que solucionar, y que hay miles de mujeres en esa misma situación. También le diría que lo cuente, porque no contarlo hace que tú misma no lo vivas de manera natural, no lo acabes integrando, y todavía se hace más grande. Y bueno… que no se culpen, que no sientan miedo a que las dejen. Y que se perdonen. Porque al final toda la información que acabas recabando en internet o donde sea está con los mensajes que te decía antes: “tienes que aprender a relajarte y tienes que ser fuerte, porque no va a pasar nada porque el ginecólogo te meta el espéculo”.

¿Los ginecólogos suelen venderles este discurso?

Sí, pasa mucho, que intenta convencerlas de que está en sus mentes introduciendo el espéculo y les acaba haciendo un daño brutal. Por favor que no permitan eso, que es violencia obstrética. Que cuenten con la ayuda que les puedan ofrecer sus amigas, por ejemplo. Contárselo a alguien, aunque sea sólo a una persona les hace sentir muy liberadas. La sensación cuando lo cuentas es “mira, no me ha juzgado, no ha sido para tanto”.

¿Cómo te imaginas o cómo te gustaría imaginarte la situación del vaginismo y de las personas con vaginismo en el futuro? Pongamos, por ejemplo, en diez años.

Me encantaría que de aquí a diez años se siguiera un protocolo de actuación, que todos los ginecólogos, psicólogos, sexólogos, fisioterapeutas, todos lo llevaran a cabo y derivaran a las chicas de manera correcta. Sueño con eso. Que las chicas hablen con naturalidad de que no pueden tener penetración igual que hablan con naturalidad de que tienen una candidiasis o cualquier otro proceso. Estamos en ello, que ya se ha hecho, se ha redactado una guía multidisciplinar para que todos los médicos trabajen y aborden el vaginismo, porque estamos en una situación en la que la investigación no avanza. Todos los estudios que hay están centrados en psicólogos y psiquiatras. Y por supuesto que el DSM-V saque el vaginismo de ahí, que todavía aparece como una patología psiquiátrica, y espero que esto dentro de diez años ya no sea así.

Para terminar, desde redes sociales, haces una labor muy importante, y recientemente has comenzado una investigación sobre este tema. ¿Cuál es el objetivo final y cómo podemos colaborar con el estudio?

Me gusta esta pregunta porque el objetivo del estudio es saber cuáles son las causas reales del vaginismo. Para eso, aparte de la investigación, he elaborado una encuesta que está en mi perfil. La tiene también Laura Pastor, de “En forma por dentro”, que es fisio de suelo pélvico y Marta Torrón, otra especialista en suelo pélvico. Cualquiera de nosotras podemos facilitar el cuestionario a personas que tienen vaginismo. La verdad es que ahora mismo están saliendo resultados muy interesantes que le van a dar la vuelta a lo que conocemos como vaginismo “psicológico”.

De Peculiares

8 de marzo

Foto de Bruna Avellaneda

8 de marzo de 2019

Somos Peculiares
Foto de Bruna Avellaneda

La violencia es el miedo a los ideales del otro, es por ello que os pedimos, por favor, desde @somospeculiares, que no juzguéis a aquellas mujeres que por decisión propia no quieran salir hoy a la calle a gritar, que respetéis a aquellas que no pueden o que luchan en silencio, a aquellas que no tienen voz, a aquellas que deciden manifestarse de maneras diversas y a aquellas que se dejen el pulmón y la garganta esta tarde, porque estamos aquí, en esta lucha, para apoyarnos, no para juzgarnos entre nosotras, recordad que sois hermanas y que aquella mujer que os cruzáis en el metro, la que trabaja junto a vosotras en la oficina, en el trabajo, en tu edificio, aquella que te dio la vida y la que se la dio a ella… todas esas mujeres son y están aquí para recordarnos que no estamos solas. Dedicarles un momento y miradles a los ojos, reconocerlas, observad la fuerza que se esconde detrás de cada una de ellas, y no la juzguéis, amadla tal cuál es, con sus decisiones, sus emociones y sus actos.

También os animamos a que no solo veáis el día de hoy como representativo. Salir en las noticias todas juntas y que se vea nuestro apoyo está bien, pero no solo hay que luchar durante unas horas por aquello que queremos conseguir todos los días. Recordad que la lucha es con nosotras mismas y con las nuevas generaciones. Con nosotras porque a quien debemos superar a diario es a nuestro yo de ayer, ese es el gran reto, y a las nuevas generaciones porque necesitan voces, referentes, en los que apoyarse para impulsar su nuevo yo.

Como dijo Gandhi: Si lo que dices, lo que piensas y lo que haces está en perfecta armonía serás feliz. No amoldéis vuestro discurso al de las demás solo porque a vosotras también se os escuche, sentíos cómodas con lo que decís y con cómo pensáis. El poder no está en equipararnos entre todas, no está en un mundo de maniquíes, el poder esté en la diferencia de pensamiento, en las diferentes voces. Pero que quede claro que para todas las mujeres que forman parte de este equipo tener un día en el que unirnos para gritar o callar juntas, para confirmarnos, valorarnos y mirarnos a los ojos, es precioso y necesario.

Melanie Quintana

 

Estas son algunas de las frases más representativas de las mujeres que forman este equipo. En ellas os daréis cuenta de nuestra preciosa diversidad:

“No vale ser feminista de boca para afuera, si no lo eres de corazón para dentro.” Norma J.Brau

“La igualdad no se defiende solo un día, para muchas personas es una lucha constante y en muchos casos una lucha desigual y desequilibrada. Es necesario apoyarnos entre todas y dejar de lado las diferencias personales que existen dentro del feminismo (al fin y al cabo, tampoco somos una mente colmena, somos personas con diferentes vivencias, opiniones y valores). Pero el 8 de marzo, las pequeñas disputas desaparecen porque todas tenemos un objetivo común más grande y más importante.” Laura Marcilla

“El feminismo no es un logo, ni una consigna. El feminismo está compuesto de ideas que cuestionar, aprender y cultivar. Por un 8 de marzo reivindicativo, crítico, constructivo e inclusivo.” Anabel Mira

“Las morales hacen que se establezcan criterios rígidos sobre qué, cómo, dónde, con quién, cuándo... debemos ser. Los modelos a seguir se convierten en objetivos para el resto de los mortales, hasta tal punto que podemos pasarnos la vida intentando ser alguien que no somos ni nunca seremos. Se esperan comportamientos, actitudes, estéticas, valores, prácticas... muy concretas de las mujeres y los hombres. Las morales matan la diversidad, la dejan sin aliento hasta ahogarla, la silencian, la castigan...” Maitena Usabiaga

“A veces el silencio dice mucho más que las palabras. Se me ha quedado grabado ese momento en el que el año pasado hicimos que el centro de Bilbao se quedara mudo. Como si no tuviera nada que decir. Ese silencio, esa ausencia de palabras, dijo mucho más que todas las que pudiéramos decir. Fue tan significante que espero que todas las que compartimos ese momento lo recuerden como yo.” María Torre

“La única respuesta que de momento encuentro es el “ser referencial”, es decir, yo soy en referencia a lo que los demás son. Convirtiendo nuestra vida en lo que nos pautan que “debe ser” en lugar de en lo que “deseamos que sea”. Detrás de esto suelen decir que se encuentra el miedo al rechazo, la necesidad de pertenencia, la deseabilidad social, la baja autoestima…y una larga lista de productos que puedes comprar en cualquier sociedad. Pero aún así, no logro comprenderlo. Quizá la clave esté en la creencia de sentir que lo que somos, lo somos libremente.” Carolina García

"Nosotrxs lxs sexólogxs, no deberíamos ser ni jueces, ni moralistas, ni deberíamos decirle a la gente lo que es bueno o malo." Isilla LM

“¡El feminismo es cosa de todos y todas! No obstante, el comportamiento de algunas mujeres no ayuda en nada en la lucha por la igualdad, ya que hay muchas que se alinean para criticar a quien ha cogido unos kilos, quien decide renunciar a la depilación o quien, simplemente, no responde a los cánones estándar de belleza... además de tristeza, da una sensación enorme de falta de solidaridad. Flaco favor le estamos haciendo al feminismo si no respetamos que otras mujeres trabajen o dejen de trabajar tras ser madres, que opten por la lactancia materna o no, que salgan, entren y, en general, que vivan la maternidad como quieran o puedan sin temer las etiquetas de 'mala madre'. Porque... ¿cuándo se critica por esto a los hombres?” Iria Ferrari

"Muchas veces cae en el olvido tanto en la enseñanza como en el propio ser el hecho de que el cuerpo es el que da las señales para descifrar lo que gusta, lo que no y los ritmos y necesidades. Se olvida también que esto es algo que no solo se aprende a raíz de tener encuentros eróticos con otras personas." Sara Enjuto

"¿Un ejemplo más de la opresión de la mujer? Sin duda, pero también del miedo. El miedo a no ser decente, a atreverse, a estar sola, a los rumores, al juicio, al embarazo, a las infecciones, a la vergüenza…" Lucía Sumillera

"Las Sexólogas y Sexólogos seguimos trabajando 365 días al año desde las aulas y nuestros despachos haciendo educación para los sexos. Aportando nuestro granito de arena para la buena convivencia y sinergia de los sexos." Xandra Garcia

PD: ¡Gracias a Bruna Avellaneda por cedernos su obra de arte para este artículo!

De Peculiares

La seducción como arma letal

Seducción como arma

20 de febrero de 2019

Maitena Usabiaga Sarasua

No sé en qué momento nos ha parecido mal usar la seducción como herramienta pero creo que desde aquel momento, nos sigue pareciendo una herramienta despreciable, signo de debilidad de las mujeres, una acción que desprestigia a aquella que la utilice. Es como si las que decidimos usarla no tuviéramos aquellas actitudes más fuertes y nos rebajáramos al emplearla. “Cuidado con las mujeres, utilizan sus cuerpos, su sensualidad para atraparte y luego hacer contigo lo que ellas quieran”. Desconozco el origen exacto del desprestigio de la seducción, pero el otro día viendo un documental sobre el Imperio Romano presencié una reconstrucción donde aparecía Octavio, sucesor de Julio Cesar, hablando en el senado sobre la relación entre Marco Antonio y Cleopatra.

Las palabras de aquel hombre, que estaba dispuesto a hacer lo que fuera por y para el poder, refiriéndose a las armas peligrosas de Cleopatra me resonaron. Hablaba de ella como una mujer despiadada que utiliza el cuerpo y sus goces para manipular y atrapar a todo hombre. Qué rastrera, sucia, venenosa... Me pareció como poco, curioso que se hablara ya en esos términos sobre el arte de la seducción y cómo la utilizaban para desprestigiar a mujeres poderosas. Ya que no había muchas pero las que había era porque habían utilizado sus “dotes de mujer”. ¿Os suena?

Creo que podríamos escuchar estas mismas palabras todavía en boca de muchos y muchas para referirse a mujeres poderosas. Y no hablo de un poder sólo institucional digamos, hablo de mujeres empoderadas. Como si la mujer poderosa sólo pudiera serlo por su condición femenina y la utilización de su cuerpo. ¿Y si es así, qué? ¿Cuál es la cualidad legítima para ser poderosa? ¿Tal vez la inteligencia? ¿La fuerza? ¿La simpatía? ¿La sensibilidad?

Parece que nos tenemos que justificar constantemente por qué somos valoradas y por qué estamos donde estamos. Pero si nos dicen que somos licenciadas por haber seducido a un profesor, inmediatamente nos sale la ofensa. “Yo que soy una mujer respetable, inteligente, trabajadora... cómo haría yo algo así, sólo me ven como un objeto sexual”. Tal vez lo que les jode es que una mujer tenga poder, punto. Así de simple. E intentan desprestigiarnos con el tema de la objetualización, como si la seducción sólo fuera follar, como si no entraran muchas más cosas en juego; cualidades, seguridad, virtudes, observación, espera...  y nosotras, les hemos creído.

Les hemos creído porque hoy en día todavía ser puta es lo peor que nos pueden llamar. Porque detrás de todo esto sigue habiendo una condena y desprecio a los placeres, al juego, a los cuerpos, a la erótica... y sobre todo sigue habiendo una clasificación entre las  mujeres, las putas y las esposas.

Las putas como signo de desprecio, mujeres que a lo largo de la historia se han dedicado y se dedican a dar placer. Las putas se encargaban de lo afrodisiaco, a ellas se les otorgaba la función de dar, ofrecer,  placer a los hombres. El resto de las mujeres no debían mostrar signo alguno de este ámbito, sino, se convertían en aquellas mujeres inferiores, sucias. Inferiores en reconocimiento social, pero las mismas que se encargaban de hacer gozar a sus esposos y seguramente, aquellas que también sabían gozar. 

Y luego están las esposas que deben dar estabilidad, honor y procrear para sus esposos. Mujeres que no tienen permitido jugar, por supuesto. Las esposas estaban y algunas están condenadas a renunciar esa búsqueda del placer, de jugar con su ser erótico hasta renunciar a él. Encontrar un buen hombre, dar vida a seres honorables y hacer que todo funcione. Y sacrificar los goces y placeres del cuerpo. Un gran precio.

Sé que esto puede quedar anticuado porque encontramos discursos más diversos pero creo que en el fondo no ha cambiado demasiado. Seguimos escuchando que las mujeres que juegan a seducir, a ligar... siguen siendo unas busconas, putas, calienta pollas o como lo queramos llamar. Como si el simple hecho de jugar no fuera legítimo. Seducir se vuelve legítimo si acaba en amor y si no, es despreciable.

¿Quién ha dicho que la seducción tiene que acabar en amor? ¿Por qué el final del juego seductor tiene que ser acostarse con alguien? Y ¿Por qué consideramos que para alcanzar un objetivo la seducción es más rastrero que por ejemplo, utilizar la violencia? Llamadme loca pero prefiero mil millones de veces más que alguien intente seducirme que a que me den de hostias. Es un juego donde mi participación cuenta y que además me lo puedo pasar teta piruleta. Propongo reconciliarnos con nuestro ser seductor, dejarnos llevar en el placer de jugar sólo por el hecho de jugar, dejar de estar a la defensiva y abrirnos a las posibilidades de encuentro y no reafirmarnos sólo en el desencuentro. Desarrollemos la seducción como legítima arma.

De Peculiares

“Solo se concede a la mujer la etiqueta de heroína si antes se reconoce como víctima”

Loola Pérez, Doctora Glas

Loola Pérez, Doctora Glas

Doctora Glas es ya su segundo apellido, pues así se le conoce en la red. A Loola se le considera la feminista antifeminista y una de las voces más polémicas en los debates sobre sexo, género y prostitución

18 de febrero de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Se puede decir que le gusta preguntarse y entender cómo y por qué el ser humano piensa o actua de una forma u otra ya que su lista de títulos académicos son: Filosofía e Integración Social, cursando Psicología y terminando Sexología; además de ser la Presidenta de Mujeres Jóvenes de la Región de Murcia: 8 de marzo. El mundo se levantó de su silla cuando publicó su artículo ‘Follar con empatía: otra lección puritana que se disfraza de feminismo’. Ahora es un referente en el mundo de la Sexología.

Tengo que salir de aquí con la duda resuelta. Se te conoce en particular por enfrentarte con tus ideas al feminismo radical, ¿tú te consideras feminista?

(Ríe) Sin ninguna duda me considero feminista. ¿Qué persona sensata podría estar contra la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres? Con lo que no me identifico es con las corrientes del feminismo hegemónico, como la radical o la cultural, ambas difíciles de distinguir en los tiempos actuales.

Pero, ¿te sientes identificada con alguna corriente del feminismo en concreto?

La verdad es que no. Me da cierto temor el colectivismo y que se criminalicen las opiniones disidentes. Ahora que el feminismo es popular, que ha sido engullido por la cultura de masas y actúa como una moda, parece que ya todo el mundo sabe cómo alcanzar la igualdad entre los sexos: nosotras nos empoderamos y ellos se deconstruyen.

¿Y qué opinas sobre esta “moda”?

Creo que es una cantinela que no aporta nada, que está vacía, que funciona como eslogan y no tiene ningún poder transformador. No nos permite reflexionar sobre la masculinidad y la feminidad, las políticas públicas con respecto a la cuestión de género, la violencia contra las mujeres, la violación o la diversidad sexual. Todo lo que salga de esa cantinela se juzga como sospechoso. Así que, ¡sí, yo soy muy sospechosa bajo la mirada de las vacas sagradas! (Ríe).

¿Crees que hay un solo modo de ser y vivir el feminismo?

Creo que el movimiento feminista es plural, que está compuesto por diversas corrientes de pensamiento. No creo que exista un único modo de ser feminista, de hecho, hasta considero que muchas corrientes feministas, más allá de que no comparta sus puntos de vista, se equivocan en sus demandas o actuaciones.

¿A qué te refieres exactamente?

Por ejemplo, considero que es un error y una actuación inhumana criminalizar a las trabajadoras sexuales simplemente porque el abolicionismo imponga una moral sexual determinada, que en su caso es profundamente reaccionaria. También desconfío del uso que hacen los partidos políticos de las consignas feministas. No dudo que haya personas sensibles y comprometidas en esos partidos con la igualdad entre mujeres y hombres, pero aborrezco que se use el feminismo como marketing político.

Si te preguntara ¿hacia dónde van los feminismos de estos tiempos?, ¿qué me responderías?

(Ríe) Es una pregunta difícil. El movimiento feminista está sumamente vivo, pero también copado por voces reaccionarias y que a menudo caen en la complacencia, el partidismo o se quedan en un simple subidón como ocurre el 8 de marzo. Muchas de las demandas feministas se hacen bajo el sensacionalismo o una actitud de pánico moral… Se continúa ejerciendo violencia verbal hacia muchas trabajadoras sexuales cuando participan en asambleas y espacios feministas. Por no hablar de la mediocridad intelectual de muchas que se hacen llamar u otros hacen llamar “referentes feministas”.

Lo que sí sabemos es que el feminismo ha llegado para quedarse…

¡Exactamente!, la pregunta ahora es reflexionar sobre la forma en la que queremos que lo haga, si como una fuerza política revolucionaria, una propuesta más de la cultura de masas o como un pensamiento transformador, con una epistemología y líneas de pensamiento propias y en diálogo con otras disciplinas. Quizá incluso pueda ser una mezcla, pero su viabilidad no puede ejercerse desechando una actitud crítica.

Doctora Glas¿Crees que vivimos un momento en el que lo público y lo privado ya casi no se diferencian? ¿O piensas que cada vez ocultamos más lo privado por lo que mostramos en público?

Hemos redefinido los límites entre lo público y lo privado, pero no sé hasta qué punto eso ha supuesto una transformación de nuestra intimidad. En lo público todos actuamos a veces como pequeños impostores. Hemos dejado de ocultar el drama por el miedo al qué dirán a mostrarlo porque sacamos rédito a nuestro victimismo personal. Las redes sociales son un sedante para nuestra soledad y egolatría.

¿Crees que estamos en un punto en el que ya todo es machista y/o violencia de género?

Totalmente. Nunca me ha gustado la expresión “violencia de género”, considero más preciso hablar de violencia machista o violencia contra las mujeres. Tampoco creo que toda la violencia contra las mujeres tenga una motivación machista o se relacione con la desigualdad de género, sino más bien que hay casos y casos. Es decir, casos donde predomina una ideología machista por parte del agresor: “la maté porque era mía”; y casos donde la violencia, como fenómeno, es la conducta utilizada por el agresor para afrontar la situación o resolver los problemas.

No creo que en muchos espacios feministas se hable de esto.

Y ese es exactamente el problema, que hablar de esto en muchos espacios continúa siendo un tabú. Por supuesto, no es el único. Es muy difícil a día de hoy señalar la violencia cruzada en la pareja porque desafía el dogma del feminismo hegemónico de que el hombre es activo, agente de la violencia y la mujer pasiva, víctima perpetua de la agresión.

¿Crees que hablar de “violencia de género” de algún modo nos victimiza a nosotras?

Creo que en cierto modo hablar de “violencia de género” alenta la revictimización de las mujeres, no ahonda en más visiones más allá del discurso oficial estatal y evita una lectura crítica sobre el sistema institucional de justicia.

Hay algo a lo que ultimamente no paro de darle vueltas y me gustaría saber tu opinión: ¿Crees que los discursos feministas de hoy pueden contribuir a aportar contenidos para reflexionar atendiendo a la diversidad de ser mujer?

La verdad es que a excepción de algunas voces díscolas, la mayoría de discursos feministas presentan a las mujeres como vulnerables, como eternas víctimas, como seres a los que hay que proteger y cuya supuesta fragilidad les debería conceder la razón y la hegemonía. Francamente pienso que eso no es más que paternalismo. Solo se concede a la mujer la etiqueta de heroína si antes se reconoce como víctima. 

Entonces, ¿crees que nos empujan a construirnos de un solo modo o nos dan pie a crear diversidad en las formas de ser mujer?

Se dice que no hay un modelo único de mujer, pero se impone un único itinerario para vivir la feminidad: el victimismo. En ese sentido creo que el discurso de los colectivos de las trabajadoras sexuales son muy inspiradores. Ellas se niegan a reconocerse como víctimas y provocan la angustia cultural del feminismo hegemónico, de los colectivos más puritanos y del integrismo religioso.

¿Consideras que muchas mujeres que tienen una actitud política muy feminista y radical se censuran en todo lo que tiene que ver con su erótica y su propio placer?

No sabría decirte porque no comparto cama con tanta gente (nos reimos a carcajadas). Lo que sí creo es que mezclar placer, deseo y militancia puede causar en algunas personas mucha infelicidad. Las fantasías sexuales no son propaganda política. Deseo y reivindicación política se materializan en planos diferentes. Muchas feministas se escandalizan ante la idea de que hay mujeres que fantasean con la violación, sin desear, por supuesto, sufrir un tipo de agresión sexual en la vida real (aclara). Señalan que esa fantasía es consecuencia de un sistema patriarcal, sin embargo, jamás se plantean de dónde vienen, por así decirlo, las fantasías sexuales que llevan a un hombre a excitarse con los pies de una señora o a ponerse cachondísimo al vestirse con lencería femenina.

¿Crees que estamos llevando todo lo que tiene que ver con los placeres a una zona de peligro?

Sí, estamos en un momento donde predomina esa tendencia. El feminismo hegemónico vuelve a apelar a las viejas “verdades” de la naturaleza, que presentan al hombre como un violador en potencia y el sexo, como una experiencia, amenazadora para las mujeres. Por si fuera poco, tanto la izquierda como la derecha apelan a la vulnerabilidad de la mujer en el terreno sexual: se impone el discurso de la moralidad, la violencia y el miedo a la violación.

Como si tuviéramos que representar un papel.

Eso es, de hecho persiste la creencia de que las mujeres no podemos disfrutar del sexo, debatir públicamente sobre sexualidad o mostrarnos sexualmente explícitas, a través de la prostitución o la pornografía, mientras otras estén en peligro y sean víctimas de violación o de acoso sexual. Es como si tuviéramos que fingir todo el tiempo que somos buenas chicas, que defendemos el statu quo.

¡Madre mía! ¿Qué va a pasar con el coqueteo y la seducción si nos dejamos arrastrar por los discursos feministas más radicales?

Que nos vamos a aburrir mucho en la cama, si es que acaso, alguna vez nos entendemos y llegamos a ella (Ríe). El otro día un chico me contaba que había tenido relaciones con una chica, pero que ésta se negaba a tener sexo en determinadas posturas sexuales porque las consideraba “patriarcales”. Me dio la risa. Espero que por su salud mental, la de él me refiero, no la haya vuelto a llamar. Una cosa es que no quieras hacer algo en la cama porque no te gusta y otra muy distinta es etiquetar las posturas sexuales como machistas porque te sale del coño. Parece que todo aquello que no sea coito heterosexual mirándose a los ojos y con altas dosis de ternura es ya para alguna gente sinónimo de patriarcado.

Tengo mucha curiosidad: ¿Qué me dices del ‘porno para mujeres’?

Bueno, un contenido así era necesario, pero tampoco creo que debamos juzgarlo como una panacea. Muchas mujeres y muchos hombres no se identifican con los contenidos de la pornografía mainstream, así que el hecho de que exista un contenido alternativo es bienvenido. Eso sí, nadie es mejor o peor hombre o mujer, o hace mejor su feminismo, por el tipo de pornografía que le excita, si mainstream o “porno para mujeres”, o por el hecho que le guste o no, el porno.

No me puedo ir sin preguntarte: Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en tu vida erótica, ¿cuál sería?

La pregunta de Somos Peculiares por excelencia (reímos). La verdad es que tener referentes culturales que reflejaran en cierta forma mi forma de vivir la sexualidad ha sido bastante positivo. Me ayudó a no sentirme un bicho raro. Una parte de mí se siente representada en Paradoxia: diario de una depredadora, de Lynda Lunch, así como en el personaje de Sarah Pfefferman en Transparent o en la protagonista adolescente, de la serie danesa Rita.

De Peculiares

El placer de sufrir con pole dance

Pole Dance

8 de febrero de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

Cuando me acerqué a esta disciplina gimnástica, sabía que me costaría horrores, más que nada porque todo deporte requiere de esfuerzo, de sudar la camiseta (literalmente). En lo que no pensé fue en que los horrores serían tan dolorosos… ¡y satisfactorios a la vez! ¿Nunca os ha pasado que os enganchais al dolorcillo de un deporte? Hoy os comparto mi experiencia y os cuento por qué.

“Voy a clases de pole” – “¿De qué?” – “De lo de la barra”… en ese momento sabes que la idea que tiene la gente del pole dance es similar a la que tenías tú (oh, pequeña incauta) antes de asistir a clases. Todos nos hemos educado con imágenes de mujeres hipersexys con curvas de escándalo refregándose como si no hubiera un mañana, pero no.

Pole es mucho más variado, diverso, entretenido… aunque también doloroso. Sí, has leído bien, doloroso.

Mi experiencia comenzó en Poledance Bilbao (¿os tengo que decir en qué ciudad?) con la maravillosa JanLo @janlo_theblackmamba. Mis últimos meses allí fueron un locurote, así que no fue hasta que no llegué a Madrid Pole Dance Studio que no conocí el dolor de primera mano.

En esta escuela, mis torturadoras y torturadores, digo… profesorado, ha sido muy variado. Y, ojo, aunque torturadorxs, ¡maravillosxs todxs!

Seguro que sigue habiendo mucha persona incrédula al otro lado de la pantalla diciendo “no puede ser para tanto”. Ok, hablemos pues de los DOLORES HABITUALES pre, durante y post pole:

- Las rojeces y quemaduras: o como también se les dice por quitar hierro, “los besitos de la barra”. La barra de pole nos quiere mucho, se nos agarra, se nos abraza a la piel desnuda… y eso se nota. Por ejemplo, no hay empeine de pies sin rojez ni cicatriz, ¡un horror para el feet fetish! Muy importante que identifiques cuándo te estás soltando de la barra por dolor y cuándo por resbalar de verdad. Si es por dolor y te añades magnesio… ¡el besito va a ser más gordo!

- Los moratones: algunas figuras y movimientos requieren pellizcos en la piel. Con el tiempo, tu piel se endurecerá y tus músculos se fortalecerán; pero ve avisando a todo el mundo de lo que puede encontrar. Aún recuerdo cuando dije a una compa que los moratones “eran por Pole” y me respondió “¿¡Quién es Paul!?”. Evita malentendidos, informa de que haces este deporte y disfruta de las respuestas estrafalarias.

- Las agujetas: obvio. Como cualquier deporte, pole dance también da agujetas. Lo más gracioso, al menos en mi caso, es que según pasan los días desde la última clase, éstas aparecen por diferentes zonas de mi cuerpo; ¡tortura al completo! Pero, ¿y lo bien que te sientes porque sabes que te estás esforzando?

- Callos y durezas: Siempre lo dice nuestro querido Quique (@eurokique) “quienes llevan mucho tiempo en pole tienen cuerpos divinos y esculturales y las manos de un rudo marinero”. Tus manos irán mejorando su agarre y eso será a base de generar callo y dureza, asume que manitas de princesa, ¡nevermore!

- Si lo tuyo es con coreo, ¡los tacones!: dependiendo de la academia, la modalidad de la clase varía. Si acabas en una clase en la que aprenderás coreografías y te dicen que tienes que llevarte los tacones, ¡prepárate! Le sumamos en sensualidad, pero también en dificultad.

- Lidiar con la frustración: en cierto modo es un dolor psicológico y nada fácil. Mucho menos cuando llegas a una clase que te la sabes y, de repente, ese día, tu cuerpo, los astros, el Kharma, ha decidido que NO. “Esos malditos días” los tiene todo el mundo. Así que, acepta que no va a poder ser pero sigue practicando. Sólo para quienes son constantes y tenaces acaba funcionando.

- No poder ir a más clases: ya sea por pasta (aunque, normalmente, si podemos quitarnos de otros vicios, nos quitamos; todo sea por el pole) o por tiempos, pero siempre encontramos un límite a nuestros deseos de asistir más y más… Y este, queridísimos seres al otro lado de la pantalla, es el mayor de los dolores.

En definitiva, si te has planteado empezar en pole pero tienes dudas, ten claro que duele. Eso es así, sobre todo al principio, todo te duele. Luego, como a los tangas, te vas acostumbrando… ¡hasta te va gustando! Así que, ármate de valor, respira hondo, ¡y a por la barra!

Pero, hablando ahora en serio, ¿son tales los BENEFICIOS reales de estar sudando y generándote rozaduras y rojeces por todo el cuerpo así como moratones? Sí, a continuación te resumo los que para mí han sido más importantes:

- Lecciones sobre tenacidad y constancia: hay semanas que no sabes ni entrar al vestuario y otras en las que lo bordas (casi) todo. Pero el aprendizaje es claro: el éxito rara vez es resultado del azar. Concentrarte en objetivos, analizarlos bien y, cómo no, insistir hasta que salga se convierte en un mantra vital para ti.

- Sexy y poderosa tanto como rosa y sudorosa: realizar un deporte físico de nuestro agrado ayuda a cuidar la figura pero también a aumentar la musculatura frente a la grasa. A sentirnos mejor con nosotras mismas, pero no sólo por el físico, también por el chute de endorfinas. Los nervios, los enfados, la tristeza… todo puede ser bien agotado por una barra de pole.

- Para no escoñarte, también necesitas cerebro: tanto si aún sólo montas figuras como si ya haces coreografías, la memoria cognitiva y corporal de “qué hay que hacer” es imprescindible para un gran dominio de los movimientos sin necesidad de imitar. De ahí que el esfuerzo físico suele ayudar a prevenir el deterioro cognitivo.

De Peculiares

Algo está cambiando, sí

Sí, algo está cambiando

1 de febrero de 2019

Susana Maroto, Landaize

Vas caminando por una calle muy concurrida de la ciudad a paso ligero. Coincides a la misma altura y al mismo ritmo de paso varios metros con alguien… ¿Qué pasa?

La primera mirada es para sexuarle: ¿es una mujer?, no, es un hombre. Miras su rostro, sacas conclusiones…

Me gusta, no me gusta…

Todo pasa en milésimas de segundo, nuestro cerebro decide: hombre y me desagrada; cultura de la violencia machista.

¡Salgo pitando!

Nuestro cerebro toma decisiones precipitadas, analiza las variables con la información de que dispone. La variable miedo está cada vez más presente en la vida de las mujeres, ¿por qué? ¿qué está pasando?

El miedo nos hace pequeñas, indefensas y aniquila nuestra libertad de hacer una valoración conveniente y ajustada a lo que nos va bien, teniendo y entendiendo por “bien” también, el valor de las apetencias, los deseos e incluso las consecuencias de las decisiones tomadas.

Todo va rápido, sigues caminando mientras vas pensando…

¿Y si aprovechando el tumulto y la velocidad del gentío me posiciono a la altura de un hombre atractivo (apetecible) y circulo junto a él? (Risa interna)

Lo hago, al de unos metros se da cuenta e intercambiamos miradas, enseguida sonrisas y finalmente carcajadas…puede resultar ridícula la acción, pero es una transgresión benévola. Cometida por una mujer hacia un hombre suele ser bien recibida, no al contrario.

Hoy en día ser hombre hetero y poco agraciado es más desgracia que nunca, no sólo a los ojos del deseo sino en la misma cara del miedo.

“El miedo va a cambiar de bando.”

Eslogan desafortunado. ¿Quién desea que le teman?

El miedo es una respuesta de supervivencia ante una situación límite que en ocasiones nos provoca una acción violenta. A veces vemos fantasmas, quitas la sábana y no hay nada que temer; encuentras una situación trivial y dos seres vulnerables a los que el pánico y la creciente normatividad social de lo íntimo les ha llevado a reaccionar como se debe… y de pronto se encuentran rodeados de sirenas de policía, denuncias y juicios a la vista…

Sí, algo está cambiando.

De Peculiares

Revoluciona la Navidad: 5 regalos para empoderarte

5 regalos para empoderarte

24 de diciembre de 2018

María Torre, Ars Eroticas

Si nos ponemos a todo le podemos sacar un lado sexy o sexual, pero yo lo tengo claro, este año no quiero tirar de imaginación, quiero tener bajo mi árbol regalos que me empoderen, me alineen con mi esencia y alimenten mis ganas de seguir revolucionando 2019.

Ni regalos por compromiso ni detalles pensados en si le pueden gustar. He tomado la decisión de regalar algo útil y que tenga un poder empoderador. Mujeres preparaos que esta navidad viene con fuerza para que el año que viene nada se nos resista.

Esta es mi lista de los 5 mejores regalos que podéis hacer:

1. Euforia

Juguetes, sí. Juguetes sexuales, por supuesto. Pero no cualquier sextoy. No, ya no vale eso de comprar un dildo o un vibrador. Para mi no. Cada vez cobra más importancia qué es y cómo lo compramos. En el mundo de la juguetería también cuenta la ética, el cómo y el por qué y es en este mundo en el que todo, o casi todo, vende a través de las mujeres, no debemos dejar que nuestros deseos también sean manipulados.

Por eso, si queremos regalar juguetes eróticos debemos mirar qué hay detrás de esa empresa. Hace poco he descubierto Euforia, un pequeño proyecto que trabaja con artesanos y artesanas de toda Europa fabricando dildos de diseños exclusivos que se integran con la decoración de nuestras casas.    

Es un juguete más, sí, pero uno diferente que parte de una idea de responsabilidad con el medio ambiente y nuestros cuerpos.

2. Menstruando conscientemente

¿Cómo? Sí, menstruar es una cosa y menstruar conscientemente otra bien distinta. El empoderamiento para mí empieza por la mente y pasa por el cuerpo. La menstruación aún sigue dando mucho que hablar y menos mal, porque nos queda mucho que aprender y descubrir. Gracias a los pasos que estamos dando, como usar la copa menstrual u otros métodos naturales, nos hemos dado cuenta de que menstruar es fluir y fluir es conocernos mejor y cuando nos conocemos mejor crecemos en autopoder.

Yo me he propuesto y os propongo ir más allá de las copas. Este año me he pedido una agenda menstrual para adecuar mi ritmo de trabajo al de mi ciclo y así estar siempre (esto es muy soñador lo sé, pero por qué no intentarlo) en armonía.

3. Leer en femenino

La lectura es ese gran placer al que le dedico el tiempo sobrante y me siento culpable por ello. Prometo que soy una organizadora nata y que me divido muy bien el tiempo, pero el libro de la mesilla tiene todas las de perder, siempre es el último de mi lista de quehaceres.

Ya que el tiempo que leemos no es mucho, yo he decidido que sea de calidad. Tenemos una cuenta pendiente con la literatura así que se ha instaurado la norma de leer solo mujeres. Así que, abran sus libretas y vayan buscando autoras porque hay muchas que merecen esos 10 minutos antes de dormir que les vas a permitir.

4. Apuesta por ELLAS

Muchas veces no sabemos qué comprar y empezamos a recorrer tiendas y webs buscando ese “algo”. Al igual que hablaba de los juguetes eróticos, creo que fijarnos en lo que compramos y dónde lo compramos es muy importante. Pero seguro que en tu cuenta de IG sigues a un montón de mujeres que están ofreciendo algo diferente. ¿Por qué no apostar por ellas?

En vez de comprar un bálsamo labial cualquiera compra ese que sabes que hace una mujer cerca de ti. Seguro que es más natural, es un producto de cercanía y además están contribuyendo y apoyando a una mujer emprendedora. La sororidad no son solo palabras, son acciones. Y pequeños gestos como éstos hacen que el mundo esté un poco más equilibrado.

5. Egoísmo

Puede parecer un poco raro regalar o auto-regalarse egoísmo, pero no es nada despiadado. Es básicamente regalarse tiempo. Parar y priorizarse. Seguro que sabes identificar el momento muy bien. Esos en los que hacer mucho por otras personas, proyectos y causas pero tú te vas quedando al final de las prioridades. Pues 2019 es ese año en el que TÚ eres la prioridad.

Hay que aprender a combinar y gestionarlo todo. Y de verdad os aseguro que hay tiempo para todo. No importa lo largo que sea el camino, lo que hay que hacer es disfrutarlo. Vivirlo. Sentirlo y ser nosotras mismas en cualquier momento.

¿Te apuntas?

De Peculiares

“Vivimos en una sociedad que castiga mucho el placer femenino”

Lara Castro

Entrevista a Lara Castro

Mujer emprendedora en el mundo de la sexualidad y la erótica. Estudió psicología porque tenía clarísimo desde los 14 años que su objetivo era ser sexóloga y ahora no concibe una ciencia sin la otra

5 de diciembre de 2018

Entrevista de Melanie Quintana Molero

La mente humana le apasiona y su influencia en la vivencia de la sexualidad le fascina. Se le conoce por todos los proyectos que tiene entre manos y por ser una persona entregada en lo que le apasiona. Sabiendo el desconocimiento que hay sobre la Sexología como ciencia hemos querido conocer a Lara en persona para aclarar con ella todas las dudas que produce el mundo de la erótica, la sexualidad y el sexo.

¿Por qué Sexología?

Por el vínculo con las emociones y la influencia que tiene el sexo en las relaciones de pareja. Decidí que yo quería ayudar a todas esas personas que tenían un conflicto con su sexualidad que las alejaba del bienestar. Quería aportar mi granito de arena en una sociedad que recibe tan poca educación sexual y, en numerosas ocasiones, de muy mala calidad e incluso con información que no es cierta o desde emociones como la culpa o el miedo.

¿Qué te impulsó a estudiar esta ciencia?

Es curioso porque siento que no tuve que tomar ninguna decisión. Siempre lo tuve clarísimo, como si esa fuera la única opción. Y mira que me gustaban otras profesiones (sonríe), como todo lo relacionado con el mundo de los caballos y el diseño de joyas con piedras, que curiosamente al final he integrado también en mi trabajo a través de la terapia asistida por caballos y con las piedras en forma de huevo para la vagina.

¿Crees que cambió tu vida erótica?

Yo creo que sí, que tener todo ese conocimiento me ayudó a aumentar mi seguridad en ese aspecto y a saber lo que estaba haciendo, incluso con las personas a las que acompaño en su proceso de crecimiento sexual.

Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en cómo vives tu sexualidad, ¿cuál sería?

Cuando decidí que mi sexualidad era mía y que yo tenía toda la responsabilidad de conocerme y respetar mi cuerpo. Este es un proceso muy importante, especialmente para las mujeres, que todavía tenemos mucha presión social de vivir nuestra sexualidad enfocada a la satisfacción masculina. Aunque también hay muchos hombres que sienten la presión de tener que satisfacer en todo momento. (Puntualiza) Pero también recuerdo como un momento importante en mi erótica cuando integré mi práctica espiritual en la sexualidad, cuando dejé de vivir el sexo como simplemente algo físico y pude empezar a expandir el placer por todo mi cuerpo e incluso más allá, disfrutando de los orgasmos energéticos y de la conexión conmigo misma y con la otra persona.

¿Qué le recomendarías a alguien que se quiera animar a estudiar Sexología?

Lo primero que me sale decirle es que es una profesión apasionante y que se la recomiendo al 100%. Después, que tendrá que estar en continuo aprendizaje, investigación y experimentación, así que se necesita una gran vocación y motivación. ¿Por dónde empezar? Siempre, por el autoconocimiento. Es necesario que haga un proceso propio de crecimiento personal.

Entrevista a Lara CastroMucha gente desconoce qué estudiamos.

Sí, y esto a algunos les crea confusión o curiosidad. En Sexología se estudia el desarrollo de la sexualidad a lo largo de la vida y las distintas etapas, los géneros, las orientaciones, el tratamiento de las diferentes problemáticas sexuales, las posibles prácticas y maneras de vivir la sexualidad... En definitiva, todo lo que engloba el mundo de la sexualidad.

¿Recomendarías cualquier formación?

La verdad es que recomendaría buscar una formación que sea práctica y que incluya una gran parte de crecimiento sexual. Cuando creé el Máster en Crecimiento Sexual y de Pareja, para mí fue una prioridad ofrecer clases de contenidos muy prácticos y que fueran impartidas por profesionales muy especializados en cada materia en concreto. Porque a veces lo que te encuentras en las formaciones de Sexología son clases basadas en las teorías clásicas de siempre, que por supuesto hay que leerlas y conocerlas, (recalca) pero creo que los Masters deben ir mucho más allá de los libros y enseñar el cómo llevar a cabo la profesión que has elegido.

Cada persona y cada vivencia es un mundo pero ¿cuál es la demanda que más resuelves en consulta?

El dolor vaginal y, en general, la falta de satisfacción sexual de las mujeres. Vivimos todavía en una sociedad que castiga mucho el placer femenino y eso se nos puede traducir en distintos síntomas que aparecen en nuestra zona genital, como es el caso de la tensión en la zona, que produce dolor durante la penetración o en otro tipo de actividades, como ponerse un tampón. Para mí es muy importante ofrecer un tratamiento integral, que contemple la parte mental, emocional, física y energética.

 ¿Crees que en esta sociedad hace falta más educación sexual?

¡Definitivamente, Sí! Todavía se tiene la creencia de que dar información sexual en la infancia y adolescencia es llevarles a tener muchísimas relaciones sexuales. Cuando la realidad es que, si quieren, las van a tener igualmente, pero sin la información adecuada. Y eso es lo que produce el aumento en el número de contagio de infecciones de transmisión sexual. ¡Una verdadera lástima casi entrando en 2019!

¿Qué crees que habría que cambiar?

La verdad es que mi sueño es que algún día se imparta educación sexual de calidad en todos los colegios y que todas las personas tengan acceso a una educación digna en ese sentido. Sabiendo que, además, una parte importantísima de la educación sexual es la educación emocional y el trabajar la autoestima, fundamentales para un desarrollo feliz.

Eres una mujer emprendedora que tiene varios proyectos alrededor de la sexología.

Sí, mi mente siempre está pensando en proyectos que contribuyan al bienestar sexual de las personas. Siento que es una de las aportaciones que puedo hacer. (Sonríe) Llevamos cerca de diez años con La Escuela de Sexualidad del Institut Gomà en Barcelona, en la que formamos en Sexualidad a distintos niveles, tanto a la persona que viene a buscar conocimientos para aplicar en su vida personal o conocerse, como a la persona que busca dedicarse profesionalmente a la sexología. La Escuela Sexual que es un nuevo proyecto que dirijo junto a Jose Toirán, en el que ofrecemos diferentes formaciones online, estamos creando nuevos cursos para aumentar la satisfacción sexual en todos los niveles y el bienestar personal, pero ¡de momento no puedo contar más! (Ríe a carcajadas); y Placer ConSentido dirigido mayoritariamente a mujeres que quieren divertirse en una reunión de juguetes eróticos y aprender de la mano de una profesional de la sexología que les aportase contenidos de calidad.

Así que además tienes una tienda de juguetes eróticos.

Sí, y lo que más me gusta es que es una tienda libre de estereotipos de género y de mitos sexuales y que ofrece una visión positiva de la sexualidad. Trabajamos mucho con productos artesanos y ecológicos, siempre buscando la salud en la sexualidad.

Libro Placer ConSentido

También te animaste a escribir una guía de autoconocimiento sexual.

Así es, lo divertido es que surgió de la nada. Empecé a grabar junto a Marcel Noll un CD con ejercicios grabados y composiciones musicales, y en el proceso pensamos que al CD le tenía que acompañar un librito y así fue como en un mes de agosto me puse a escribir y nació el libro, que es como un cuaderno de crecimiento erótico, como los cuadernos de vacaciones de los niños, pero en versión sexual y para adultos. (Ríe) Es un libro que te hace preguntas y te lleva a reflexionar y tú vas respondiendo en el mismo libro y haciendo los distintos ejercicios que te plantea.

Pero eso no es todo, tampoco es la primera vez que diriges la Escuela Sexual del SEB.

Llevo años pensando que tenemos que estar presentes en el SEB para cambiarlo desde dentro, como el caballo de Troya. Para poder ofrecer educación de calidad a todas las personas que lo visitan. Y eso estamos consiguiendo, que se cuestione otro enfoque del salón, aunque el cambio auténtico necesite de unos años para integrarse de verdad. Tengo mucha paciencia, ¡así que seguiremos luchando!

¿En qué hacéis más énfasis?

En la libertad y la igualdad sexual, en el huir de los estereotipos de género y en que no hay una sexualidad catalogada como ‘normal’. En dar espacio para que cada persona decida cómo quiere vivir su sexualidad. Trabajamos mucho desde las emociones para dar las herramientas que ayuden a gestionarlas y a soltar todo aquello que produce bloqueos a nivel sexual. Además de abrir la mente a la multiorgasmia, a la eyaculación femenina, a la importancia del trabajo del periné, a los partos con placer…

¿Vas notando cambios con años anteriores?

Sí, de hecho este año ha sido realmente espectacular la acogida que hemos tenido. El primer día, nada más abrir las puertas del Salón, ya vino gente a preguntarnos que a qué hora empezábamos las charlas porque habían venido desde lejos solo para escucharnos. Realmente ha sido impresionante. Ha habido colas de una hora para entrar a nuestras conferencias y hemos recibido muchísimos mensajes de agradecimiento de las personas que vinieron. La verdad es que nos fuimos muy emocionados de todo lo que vivimos este año, aunque nos hubiera gustado poder atender a todas las personas y que no tuvieran que hacer tanto rato de cola, así que esperamos que para el año que viene se tomen las medidas necesarias para que no se repitan estas condiciones.