De oca a oca y follo porque me toca

 

 

Passion Play es un juego de mesa erótico ideado para usar en pareja. Aunque más que de mesa, podríamos decir que de mesilla de noche. Porque los juegos de mesa son un clásico, ¿pero por qué no darles un toque picante?

Rubén Olveira Araujo

 

Aunque la disposición del contenido en la caja no es la más atractiva, ni el tablero y las cartas destacan por su calidad –sobre todo, porque nada más abrir el paquete será lo primero que os llame la atención–, os animamos a darle una oportunidad porque las apariencias engañan y lo que podría haber empezado como una simple partida puede acabar en un partidazo de noche.

La experiencia es sin duda más que recomendable, aunque solo sea porque el propio juego te obliga a buscar ese tiempo de calidad que muchas veces nos negamos a nosotros mismos por tener otras mil y una cosas que hacer. Pero también porque, ya sea a través de una u otra prueba, te saca de tu zona de confort y te abre a nuevas sensaciones en una atmósfera de intimidad y complicidad que el juego es capaz de generar.

Por otro lado, como crítica, me gustaría destacar dos cosas. La primera, que a pesar de que en la caja pone claramente que el juego está preparado para relaciones homoeróticas, en general no está pensado para que jueguen dos personas del mismo sexo. Aunque eso sí: con alguna que otra modificación y un poco de imaginación todo se resuelve, sobre todo porque la mayor parte de las pruebas escapan de la genitalidad pura y dura.

Y la segunda, que el juego sigue la línea tradicional de preliminares-penetración-orgasmo. Por eso, os animamos a que perdáis la partida, a que os dejéis llevar por las sensaciones y a que dejéis de lado la competitividad y sigáis disfrutando. Porque el apartado de posturas solemos ponerlo en práctica en nuestro día a día, pero las pruebas para descubrir nuestros placeres más profundos, ya sea por falta de tiempo o de alicientes, suele quedar siempre para la próxima ocasión.

En definitiva, si eres amante de los juegos de mesa y quieres llevar tu experiencia un nivel más allá con tu pareja, una persona de confianza o utilizarlo como excusa para romper el hielo con el ligue que acabas de conocer ese día, Passion Play es tu juego de mesa ideal. En cambio, si no eres mucho de sentarte a jugar, estoy convencido de que con este fijo que le pillas el gustillo.

Y entre otras cosas, fijo que también os preguntáis cómo funciona el juego. Pues bien, este está compuesto por un tablero, dos fichas, dos dados, un reloj de arena y 96 tarjetas con pruebas: 48 para él y 48 para ella. Viene acompañado de un kit erótico –vibrador, esposas, bolas chinas, etc.– que hará vuestra experiencia más… exótica. Aunque para llevar el juego a otro nivel es recomendable –ATENCIÓN: ¡¡¡SPOILERS!!!– que tengáis algunos hielos, un bote de nata y, sobre todo, muchísimas ganas de disfrutar. Está diseñado para incluir bebidas –por ejemplo, quien cae en tal o cual casilla tiene que pegar un trago y dar un pico–, pero tampoco es absolutamente necesario. Eso sí: por experiencia propia, os aconsejamos que por lo menos tengáis un botellín de agua a mano si no queréis acabar deshidratados.

El tablero está dividido en cuatro colores (amarillo, verde, rosa y rojo) y una parte central con posturas. Colocáis cada uno vuestra ficha en la casilla de salida y, por turnos, vais tirando los dados y avanzando el número de casillas que os haya tocado. Por cada vez que caigáis en una tenéis que coger una carta del mismo color y cumplir, en el tiempo asignado por el reloj de arena, las instrucciones que en ella se os indican. Eso sí: el jugador que decida continuar por más tiempo del que marque el reloj o que llegue antes al orgasmos será el perdedor. ¡Ahí está la gracia del asunto!

Desde imitar los gemidos de actores y actrices porno cuando alcanzan orgasmos a equilibrios y malabarismos con las bolas chinas o a insufribles torturas que te derriten de placer, las pruebas de Passion Play están pensadas no solo para que os excitéis hasta perder la partida, sino para haceros reír y disfrutar de cada una de las partes y sensaciones que es capaz de experimentar vuestro cuerpo.

Algunas casillas tienen dibujada en su interior una copa. Cada vez que caigáis en una casilla con una copa en su interior tenéis que tomar un trago, dar un pico a vuestra pareja de juego y, por supuesto, coger la tarjeta con prueba. ¡En ese orden! De lo contrario, y si vuestra pareja se da cuenta, el primero perderá una prenda elegida por el rival.

Y así, con tiempo pero cada vez con menos ropa y paciencia, se pasa del amarillo chillón al verde picantón, del verde picantón al rosa desnudo y del rosa desnudo al rojo pasión. Si llegáis hasta aquí, ya podéis daros por satisfechos: ¡Habéis llegado casi hasta el final! Solo quedan las posturas. Y sobre estas estoy seguro de que no os tengo mucho que explicar (guiño, guiño).

 

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