Salud mental y enfermedad social

¿Qué es la salud mental? ¿Cómo entender la salud de manera fragmentada? A caso lo mental está desligado del contexto socio-político-cultural? ¿Y del cuerpo? 

¿Cómo surge el concepto salud mental?

El concepto salud mental encuentra sus orígenes en el desarrollo de la salud pública, en la Psiquiatría clínica y en otras ramas del conocimiento. En 1948 se creó la OMS, el organismo de moda, y, en el mismo año, se celebró el primer Congreso Internacional de Salud Mental en Londres. En la segunda sesión del Comité de Expertos de la OMS en Salud mental se definieron del siguiente modo los términos de «salud mental» e «higiene mental».

«La higiene mental se refiere a todas las actividades y técnicas que fomentan y mantienen la salud mental. La salud mental es una condición, sometida a fluctuaciones debido a factores biológicos y sociales, que permite al individuo alcanzar una síntesis satisfactoria de sus propios instintos, potencialmente conflictivos; formar y mantener relaciones armónicas con terceros, y participar en cambios constructivos en su entorno social y físico». 

El conflicto entre instinto y  salud mental

¡¡Ta-chan!! casi nada. Osea, ¿que nuestros instintos son potencialmente conflictivos? Considerar que nuestos instintos, la esencia, son conflictivos, condiciona totalmente las teorías y por tanto, los tratamientos. Siendo así, podemos intuir el camino por el cual ha ido la Psiquiatría y para qué se ha utilizado y se utiliza. 

Efectivamente, es una herramienta más para controlar, reprimir, regular, silenciar, aislar... esos instintos presuntamente conflictivos que nos caracterizan. ¿Y cuándo interviene? ¿Cómo se sabe que alguién no está mentalmente sana? Se supone que la sociedad cumple una función reguladora entre nuestro inconsciente potencialmente conflictivo y el deber, la moral, la convivencia. Para esa especie de regulación creamos normas, leyes, códigos, pautas, es decir, cultura. 

Si hay alguien que no encaja, que no tiene su lugar y su función (producción), alguien que consideramos indigno en nuestra sociedad... La psiquiatría entra en acción, valora y ejecuta. Es el juez que dicta sentencia en lo referido a lo mental. Se trata de una herramienta que etiqueta y aisla a aquellas personas que por diferentes motivos, no encajan. ¿Y quién decide las pautas a seguir para ser considerada una persona sana mentalmente? El poder.  

Lo político y la salud mental

Por tanto, como el poder ha ido cambiando de máscara, los criterios de categorización entre personas sanas-enfermas, normales-locas han ido cambiando a lo largo de la historia. Lo que antes se consideraba una virtud, puede volverse enfermedad (p.j; escuchar voces en algunas culturas se consideraba y se considera, un super poder que te conecta con otros planos de la existencia, ahora se les etiqueta y condena como esquizofénicos). 

¿Y qué pasa en lo referido a nuestro tema, a los sexos? Porque lo sexual siempre se ha relacionado con los impulsos, los instintos... Así que, por tanto, es algo peligroso y conflictivo que hay que controlar, ¿verdad?  

¿Qué tienen que ver la sexología y la salud mental?

Podemos decir que en el nombre de la salud mental, se han patologizado muchas peculiaridades eróticas, deseos, cuerpos e identidades. La moral ha estado presente en los criterios de patologización, no podemos entender la salud mental sin la moral predominante de cada época. Las mujeres autónomas, no normativas, sanadoras... fueron quemadas. 

La masturbación condenada como vicio y pecado. La homosexualidad ha sido considerada enfermedad mental hasta ayer, y todavía existen tratamiento de reconversión. La transexualidad sigue apareciendo en los manuales de salud mental, aunque lo disfrazan poniéndole otro nombre y moviéndola a otra categoría, pero sigue estando. Y seguimos utilizando parafilia como patología... Lamentablemente, podemos seguir haciendo una larga lista de rasgos que se consideran trastornos.  

El tabú de la salud mental

Para mi los mayores errores que se han cometido son: considerar que nuestros instintos son potencialmente conflictivos y, por otro lado, que el objetivo siempre haya sido hacer que esa persona que no encaja, encaje en la sociedad, y no al revés; "lo que se espera de los enfermos mentales en esta sociedad es que actúen como si no lo fueran". 

Y si no lo logra, aislarla. Se considera que lo coflictivo, es negativo, eso para empezar. Es evidente que en la medida que somos seres sociales, habrá veces en las que choquemos, nos enfademos o no coincidamos y puede que lo vivamos como algo conflictivo, pero vamos, que los conflictos son parte de nuestra existencia. Ya es hora de aprender a conflictuar y dejar de evitarlo a toda costa y a costa de la vida de muchas personas. 

¿Cómo encaja la salud mental en nuestra sociedad?

Además, el sujeto de la Psiquiatría es el individuo, dejando fuera toooodo lo demás, que no es poco. Trata al individuo porque considera que es el enfermo, sin plantearse que la sociedad puede ser la que genera esos malestares; las condiciones laborales, ingresos económicos, contexto político, condiciones de la vivienda, acceso a la educación... 

¿Por qué se apostó (porque fue una apuesta) por hacer encajar a las personas en una sociedad enferma? ¿Por qué no apostar por promover cambios en la sociedad que permita a la diversidad tener un lugar en ella? Se ha apostado por seguir manteniéndonos en jaulas que podemos decorar, agrandar... dependiendo de nuestro status, pero al fin y acabo, siguen siendo jaulas.  

Desde nuestra perspectiva, proponemos replantear esas categorías, cuestionarlas y darles un uso diferente. No utilizar los criterios para prescribir, sino para describir, que no es lo mismo. Ser conscientes de que la única norma es la diversidad. Quizá plantearnos el porqué de las cosas, intentar entender la diversidad y su funcionamiento, resposabilizarnos de la salud de nuestra comunidad... podría ayudar a que cada vez hubiera más personas sanas, sin el apellido mental. Porque también somos instinto, lo somos todo, todo el rato.

Sexóloga y Psicóloga
Me apasiona acompañar los procesos personales desde una visión sexológica utilizando herramientas que nos ofrece la psicología sistémica. Además, sigo formándome en Psicoterapia Corporal para incorporar el cuerpo como herramienta de cambio.
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