De Peculiares

When you talk dirty to me: el arte de decir guarradas

11 de mayo de 2020

Laura Marcilla

La comunicación en pareja, también durante el sexo, es uno de los factores más importantes para la satisfacción sexual. Los sexólogos y sexólogas no nos cansamos de hacer apología de la comunicación cada vez que tenemos una oportunidad. Sin embargo, algunas personas interpretan que ponerse a hablar en medio del tema puede cortar el punto o ser algo quizá demasiado forzado.

Obviamente, no se trata siempre de iniciar una negociación como si se tratase de un asunto empresarial, pero existen muchas formas de comunicar y una de las más divertidas es la conocida como “dirty talk”. La traducción vendría a ser algo así como “hablar sucio” o lo que es lo mismo, decir guarradas en la cama (o en el coche, o en el sofá…). Aunque coloquialmente lo llamemos así, sobra decir que no tiene por qué haber nada de sucio ni de guarro en dos personas excitándose mutuamente con una de las herramientas más sexies de todas: el lenguaje.

Es una práctica bastante extendida que gran parte de las parejas realizan de una forma o de otra. Y, aunque desde fuera pueda parecer que consiste sólo en decir frases “pornográficas”, el dirty talk es mucho más que eso. Por supuesto, las palabras importan, pero como en cualquier forma de comunicación, no lo es todo. Más allá de lo que podamos decir, también influye el tono de voz, la expresión no verbal, el contexto, la intención…

A algunas personas esto les sale de manera natural mientras que otras pueden no sentirse del todo cómodas con este tipo de lenguaje durante el sexo. Como cualquier otra práctica, hacerlo o no hacerlo es solo una opción más, pero si sentís curiosidad por probarlo y creéis que lo que os frena es la vergüenza o la falta de costumbre, yo os animo encarecidamente a intentarlo, especialmente si podéis hacerlo con alguien con quien haya confianza. Oye, quizá no salga tal y como habíais planeado (esto ocurre muchas veces al llevar a la vida real cualquier fantasía), pero incluso si el resultado no es el esperado, es bastante probable que al menos os podáis echar unas risas.

Por supuesto, nunca está de más resaltar la importancia del consentimiento, por lo que, si tu pareja te pide que no lo hagas o detectas incomodidad ante este tipo de conversación, siempre se deben respetar sus límites. Ni a todo el mundo le gusta realizar esta conducta ni a todo el mundo le tiene por qué gustar recibirla. Quizá, en otro momento, podáis hablar sobre si lo que le desagrada es todo el “dirty talk” en general o a lo mejor solo algunas expresiones o apelativos que se hayan usado.

Seguramente no hace falta que lo diga, pero las conversaciones subidas de tono también pueden ser mucho más variadas en la vida real que en el porno mainstream (donde suelen ser todos discursos bastante parecidos entre sí). Existen muchas formas diferentes de realizar dirty talk: Describir lo que está pasando o lo que estamos haciendo, usar apelativos eróticos (incluso insultos o palabrotas), dar órdenes, hacer peticiones, contar qué vamos a hacer a continuación, elogiar el cuerpo o la destreza de la otra persona… En fin, ya sabéis, en el sexo el límite lo pone nuestra imaginación (y la práctica también ayuda).

Sea cual sea el tipo de mensajes que te gusta emitir y recibir, esta “charla sucia” puede tener muchísimas utilidades y beneficios. Aumenta la excitación y, de hecho, a muchas personas les ayuda a llegar al orgasmo. También es favorable para nuestra autoestima y la de nuestra pareja y permite confirmar y renovar el consentimiento de una forma muy erótica. Además, facilita dar a conocer y reconocer aquello que produce más placer, ejercita la imaginación, nos empuja a salirnos de la rutina, nos da la posibilidad de interpretar roles y representar fantasías… Y en general, es muy divertido.

Como dije antes, a pesar de lo estimulante que pueda resultar para muchas parejas, nunca debe convertirse en un imperativo y no pasa nada malo con las personas que no disfrutan de esta experiencia. Por otro lado, también hay quien no se desenvuelve bien con este tipo de comunicación durante el encuentro sexual, pero sí lo aplica en otros momentos. Por ejemplo, hacer “dirty talk” antes de otras prácticas sexuales es una manera muy efectiva de ir calentando el ambiente y aumentar el deseo.

Y, en el extremo opuesto, también se puede “comentar la jugada” después de una sesión de sexo. Así podemos revivir la experiencia, recrearnos con los recuerdos, adaptarnos mejor a los gustos de la otra persona y sugerir de forma sexy y asertiva las cosas que nos gustaría hacer de otra manera. Para quienes se sientan incómodos con este tipo de comportamientos en persona, también puede ser una buena opción intentarlo por teléfono o incluso a través de sexting. Seguro que un buen número de parejas han recurrido a esto para sobrellevar mejor la distancia del confinamiento.

Así que, sea en el momento y en el formato que sea, si te apetece, habla sucio, di guarradas, practica el “dirty talk” y… ¡disfruta!