El hecho intersexual humano

"Una de las propuestas de la sexología es la del cultivo de los seres únicos e irrepetibles que somos con el escrupuloso respeto a las biografías sexuadas y bajo la noción de intersexualidad como uno de nuestros pilares. Y uno de los errores de prácticamente todos los sistemas educativos, es la tendencia a la homogeneización"

Borja Muñoz Arrastia

12 de febrero de 2018

Parece ser que en esto de los sexos hay una especie de acuerdo evocador, tal que cuando se habla de los sexos se sabe a qué se está haciendo referencia. Sin embargo, me permito dudarlo. No paro de escuchar a sexólogas y sexólogos hablar de los hombres y de las mujeres como si unos fueran una cosa y las otras, otra. Se dedican a dar brochazos rosas y azules y si apuras, y según el foro, sacan pinceles más sutiles y tonos más variados pero siempre parecen intuirse únicamente dos lienzos posibles. Como si el sexo fuera un hecho…(¿arderé en el infierno de la sexología por decir esto?) No será que el sexo, los sexos, son potencialidades dentro de un proceso, el de la sexuación, que dan como resultado, esta vez sí, un hecho intersexual?

Una de las últimas ocurrencias que, en boca de un sexólogo, he escuchado (máximo respeto al emisor) viene a ser la idea de la educación diferenciada. Me alegró escuchar que no se trata de segregada, hasta ahí podríamos llegar. El planteamiento era el siguiente (o algo parecido): teniendo en cuenta el sesgo sexuado de diferentes rasgos como la empatía o la comunicación emocional, sería conveniente hacer una educación emocional diferenciada, es decir, chicos (con menor capacidad emotiva, se entiende) por un lado, y chicas por otro. Esto, con oídos sexológicos, podría tener un pase siendo muy benévolos, traduciéndolo por: masculinos/as para este rasgo (identitariamente chicos o chicas) por un lado, femeninos/as por otro. Pero esto solo con la intención de entender la premisa desde una perspectiva sexológica. Ahora bien ¿cómo seleccionaríamos?, ¿pasaríamos test de empatía para luego poder hacer una educación diferencial de la misma?, ¿de verdad pensamos que saldrían dos grupos? Porque desde luego, si la propuesta realmente era separar a chicos y a chicas por esperar que unos sean mayoritariamente masculinos (y los que no, que se las apañen como siempre) y las otras mayoritariamente femeninas (ídem) pues no me queda otra que declararme en contra.

 

"Los sexos no son dos tipos de personas. Son dos los modos en los que se sexúan cada uno de nuestros rasgos en infinidad de niveles y complejas interacciones que desembocan en los sujetos sexuados"

 

Una de las propuestas de la sexología es la del cultivo de los seres únicos e irrepetibles que somos con el escrupuloso respeto a las biografías sexuadas y bajo la noción de intersexualidad como uno de nuestros pilares. Y uno de los errores de prácticamente todos los sistemas educativos, es la tendencia a la homogeinización. Pero tan mala es la homogeinización de todas las personas como la de todos los hombres y todas las mujeres. Lo que ha venido pasando históricamente en los sistemas educativos oficiales, es que han estado marcadamente masculinizados y la escuela mixta, en un principio, no supo incluir valores “femeninos” en su currículum. La coeducación fue una gran ayuda para esto al entender que tanto valores masculinos como femeninos han de ser tenidos en cuenta con el mismo valor, con la misma dedicación.

 Si algo sabemos desde la sexología es que un sexo es en referencia al otro y, que desde la mutua referencialidad, se posibilita el libre desarrollo de potencialidades. Pero, y he aquí donde la gente parece perderse: los sexos no son dos tipos de personas. Son dos los modos en los que se sexúan cada uno de nuestros rasgos en infinidad de niveles y complejas interacciones que desembocan en los sujetos sexuados que nos referenciamos respecto y, para otros sujetos sexuados, siendo estos infinitos. He aquí la diversidad, es por esto por lo que podemos afirmar que todas y todos somos peculiares. Para hacer educación diferencial de la diversidad solo queda dejar de mirar desde arriba a la gente y acompañar desde la horizontalidad, cultivando, no educando.

ARTÍCULOS RELACIONADOS