¿Cómo afecta el amor romántico en la violencia de género?

Os preguntaréis… ¿Qué repercusión tiene el amor romántico en la violencia de género? Este amor tan conocido e idealizado contribuye a favorecer y mantener la violencia de género. ¿Por qué? Porque es una forma de crear vínculos y relaciones sociales basadas en la desigualdad. Lo que sigue implicando cierta dominación del género femenino por parte del masculino. 

Como todas sabemos, ya que así nos lo han enseñado y lo seguimos creyendo, el amor tiene que durar para toda la vida, y esto nos lleva a dos puntos diferentes. Por un lado, tenemos a personas capaces de aguantar todo tipo de situaciones, con tal de estar con dicha persona para siempre. Lo que puede llevar a aguantar situaciones de maltrato. 

Y por otro lado, cuando las expectativas generadas en nuestra cabeza en torno a lo que prometía ser esa relación no se cumplen y se rompe la relación, esto puede conducir a la persona a situaciones de depresión, ya que esas expectativas no han sido satisfechas. 

Actitudes y situaciones tóxicas del amor romántico

El amor romántico lleva consigo situaciones que, aunque no tienen nada que ver con el amor, se dan: celos, amenazas, posesión de la persona, dependencia, invisibilización de situaciones de malos tratos… Situaciones en las que no se utiliza la comunicación como solución para solventar los problemas o las diferencias que surjan: no hay negociación. Además, son emociones que no nos han enseñado a gestionar ni a transmitir y que acaban traduciéndose en mal-trato.

Eso sin mencionar que tendemos a generar un deseo continuo de cambiar a la persona con la que estamos cuando no corresponde con nuestras expectativas: física, emocional y personalmente (actitudes y conductas). 

El patriarcado como pastor relacional

La dominación patriarcal utiliza y crea violencia para imponerse y reproducirse, siendo esta una forma de práctica del poder de los hombres ante la sumisión de las mujeres. Se utiliza la fuerza física, psíquica, económica... etc. Esta violencia se muestra de diferentes maneras y está dentro de la estructura social: en creencias, costumbres y símbolos, o incluso en las prácticas relacionales entre los sexos (violencia física, económica, intelectual y psicológica).

La violencia contra las mujeres surge de la desigualdad, manteniendolas en situación de inferioridad. Aminora su participación en todos los ámbitos de la vida social, creando miedo y frenando sus capacidades. La violencia trastorna la vida de las mujeres en muchos ámbitos: debilita su confianza y reduce su autoestima, física y psicológicamente, arruinando su salud y negando sus derechos.

Aguantar por amor sin sentido

¿Esta frase la has oído alguna vez, verdad? Esto está conectado con la idea de que “el amor verdadero lo perdona y/o aguanta todo”. Con tendencia este mito hace que la mujer crea que su bienestar y felicidad dependa de su pareja, en este caso, el hombre (ya que estamos hablando de una relación heterosexual). 

Puedes estar con tu pareja por AMOR, pero nunca aguantar por conveniencia, por solidaridad o por supervivencia. ¿Pero qué es amor? Amor es un verbo y como verbo es una ACCIÓN. Amar requiere acción. Elegir todos los días cuidar, construir, hablar, compartir… El amor es una construcción, no una emoción. Puedes estar enamorada, feliz o ilusionada, pero no estás amor. 

El amor es un sentimiento liberador, contrario a las opresiones, pone alas a la ilusión y genera un espacio real donde cada uno se siente libre para desplegar sus potencialidades. Por el contrario, el aguante es una de las tantas manifestaciones de la opresión. Supone tolerar presiones, contener sentimientos, callar ideas u opiniones y cancelar acciones y deseos. El amor y el aguante son inconciliables.

La sociedad interioriza así el patriarcado: las mujeres se engañan para autoboicotearse y para hacerse daño a ellas mismas. 

En definitiva, nuestra forma de amar seguirá siendo patriarcal si no la trabajamos desde la educación sexual y aprendemos a generar vínculos afectivos sanos. Deshaciendonos de las normas, las creencias, las costumbres, los mitos y las tradiciones de la cultura patriarcal a la que pertenecemos. 

Esto nos lleva a un enorme obstáculo para vivir un amor libre de presiones y juicios sociales, ya que amamos desde la base de la desigualdad entre hombres y mujeres. Por ello, es importante aprender a romper con los mitos, a deshacernos de las imposiciones de género, a dialogar, a disfrutar de la libertad, a tratarnos con respeto y construir relaciones igualitarias.

Andrea Díez Rial @somospeculiares
Andrea Díez Rial
Trabajadora social, agente en Igualdad, experta en violencia contra las mujeres y profesora de actividades deportivas.
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