La vagina, esa gran desconocida

A la gran mayoría no nos han hablado abiertamente de nuestro sexo ni de todos los tipos de vaginas que existen. De hecho, es un tema al que han rodeado de mitos, vergüenzas y prohibiciones absurdas. Incluso la han llegado a tratar como algo innombrable e intocable. Lo que nos ha llevado a generar más dudas que certezas sobre algo tan básico como es conocer nuestra vulva y nuestra vagina. Porque, ¿sabemos realmente cómo es?

En nuestras formaciones somos conscientes de que no. De que todavía queda. De que no se le da importancia a nuestra anatomía, más allá de una diapositiva así por encima en ciencias naturales, y porque hay que darla... Y como es algo que en casa tampoco se tiende a hablar, crecemos sin saber qué partes tiene, cómo funciona, sí todas son iguales o no…

Destruir la vergüenza generada al hablar de la vagina

Todas las vulvas  son una fuente maravillosa de placer, de vida y de belleza. Y ninguna es igual, lo que la hace peculiar y única. Aprender a valorarlas como tal, nos ayuda también a valorarnos a nosotras mismas. Nos enseñaron a avergonzarnos de ellas. Nos dijeron que eran feas o que debían oler a rosas y que cuando no era así estaba mal. 

Nos enseñaron a sentir vergüenza o tabú a la hora de sacar el tema. Incluso a la hora de nombrarla tendíamos a ponerle nombres absurdos, diminutivos, cosas que dieran la sensación de que era dulce y de algodón de azúcar. 

Por eso, ya es hora de reapropiarnos de lo que nos quitaron y de conocerla. Ya tengas 16 años cuando leas este artículo, como si tienes 72. Cuando sea estará bien, porque será tu aprendizaje y tu reapropiación sobre el cuerpo.

El cristianismo no ayudó a tener conocimiento sobre la vagina

¿Lo habías pensado? ¿Te has criado en base a estas creencias? Porque es probable que si lo has hecho te hayas enfrentado a una dificultad sumada al desconocimiento: el asco, el dolor y la culpa. 

Nos contaron que, al menos una vez al mes, coincidiendo con el sangrado, la vagina era una parte sucia de nuestro cuerpo y que las mujeres que “sufrían” esos días, debían ser apartadas y repudiadas. Incluso… con creencias como que no se podían duchar, porque la limpieza no era una opción para ellas. Es más, nos transmitieron que debíamos aceptar el dolor de la regla y el parto ya en la Bíblia:

Parirás con dolor Eva. Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará”

Reapropiarnos de nuestras vaginas

El patriarcado, también, silenció la historia de nuestras vaginas, los ciclos de la mujer, nuestros úteros y la fertilidad. Nos negó la sabiduría que nos proporciona la escucha de nuestros cuerpos, el sentirnos conectadas a ellos. 

Incluso, se atrevieron a decirnos que con la llegada a la menopausia seríamos menos mujeres… Todos estos mensajes los hemos escuchado mil y una vez, lo que no ha dado espacio al conocimiento.

Por desgracia todo esto ha calado bastante hondo y todavía hoy existe un gran desconocimiento en cuanto a la sexualidad femenina y la salud de las mujeres, sus ciclos y sus genitales. 

El resultado es que han provocado que muchas mujeres no se sientan orgullosas de serlo, no tengan contacto con su cuerpo, no conozcan sus zonas erógenas ni su funcionamiento vital o se sientan avergonzadas de su vulva ya que según ellas no cumple unos cánones estéticos que, por otro lado, no son reales.

Autocoñocimiento o barbarie

La cuestión es que existen tantas vulvas como mujeres hay en el mundo y es justo esa diversidad lo que nos hace bellas. No existe una estandarización de nuestros cuerpos así como tampoco de nuestros genitales y el autocoñocimiento nos enriquece y nos empodera, aunque el porno nos ha hecho creer que solo existe una clase de vulva (esto lo podemos explicar en otro artículo si os interesa).

Tipos de vaginas: ¿Cómo conocer tu vagina?

Para empezar la comunicación con una misma y el diálogo interno es fundamental para el conocimiento de nuestro cuerpo, nuestro sexo y nuestro placer. Mantener ese vínculo es necesario y refuerza nuestra confianza ya que a más conocimiento, más seguras estamos de lo que queremos o necesitamos. 

Tengamos pareja o no, lo primordial es sentirnos bien con nosotras mismas y para ello cabe construir un espacio de intimidad dentro del cual, establecer lazos con nuestra vagina juega un papel importante.

Pero si lo que quieres es descubrir cómo es tu vulva puedes empezar por hacer algo que a las mujeres no se nos ha dejado hacer sin culpa: mirarnos en un espejo. Genera ese espacio para ti. Ponte delante de un espejo y mírate la vulva. ¿Cómo es? ¿Qué rugosidad tiene? ¿Cómo son los labios? ¿Dónde tienes la uretra o el vértice del clitorís? 

No importa la edad, tu vagina es tu mejor amiga

El hecho de aprender cómo es tu vagina, el reconocer el derecho a gozar, abre la puerta al recibir lo que queremos/necesitamos y de ese modo es mucho más fácil buscar una coherencia entre lo que te das y lo que quieres recibir. Y todo esto no tiene nada que ver con la edad.

Escucharnos y darnos lo que el cuerpo nos pide siempre ayudará en el proceso de crecimiento personal y este proceso incluye por supuesto nuestra sexualidad. 

Es evidente que, según crecemos, no dejamos de ser quien somos, pero vamos experimentando ciertos cambios corporales que a veces es necesario conocer. Dentro de esos cambios, nuestra vagina no se queda al margen, y ese es uno de los motivos por los cuales es importante conocernos y observarnos a todas las edades. Incluso cualquier cambio que detectemos será relevante, ya que este nivel de conocimiento nos ayudará a poder reconocer si algo anda mal o no.

Cosas para tener en cuenta sobre la vagina según la edad

Lo que sí que es importante tener en cuenta es que los cuidados y las necesidades no serán los mismos según la edad. Por ejemplo, las necesidades de cuidado de una vagina puberscente no coincidirán con las de una vagina que ya ha llegado a la menopausia. En este segundo caso, por ejemplo, tendremos que tener en cuenta temas como la sequedad vaginal y las maneras de hidratación que sean más afines a cada una. 

Tenemos un artículo sobre el climaterio que quizás te interese. Como información genérica, pero como te hemos dicho, cada vagina es un mundo y por lo tanto requerirá de unos cuidados especiales que podemos resolver en una consulta si te apetece abordar tu caso en concreto. Si te apetece saber más del tema o te quedaste con dudas, puedes escribirnos a través del correo equipo@somospeculiares.com o al whatsapp +34 644 60 57 58

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