¿Cómo buscar espacios de intimidad en una relación?

¡Toma melón!

Muchas podréis estar preguntándoos si nos estamos refiriendo a la intimidad compartida. Esa que te hace revivir la pasión y te recuerda de un soplo por qué estáis juntos. O si bien nos referimos a la intimidad de cada uno, a los espacios a solas.

Pues bien, por muy apetecible que sea hablar de cómo reavivar la llama, que ya lo hemos hecho en otros artículos, en este caso nos hemos querido centrar en la segunda opción, los espacios personales.

Como ya sabéis las que nos seguís hace tiempo (y para las que no, os lo explicamos ahora), al hablar de relaciones amorosas, siempre llevamos por bandera “la teoría del tres”.

La teoría del tres

¿Y esto qué es? Pues bien, imaginaos dos círculos uno al lado del otro que se superponen por el centro, como los que os dejamos aquí abajo.

Cada círculo os representa individualmente, uno a ti y el otro a la otra persona, y la intersección del medio sería vuestra relación. Lo que viene a decir esto es que, una relación sana no funciona si los dos círculos están uno encima del otro o si no se tocan. 

En ese caso estaríamos hablando de que una persona deja de lado su vida, sus gustos, sus objetivos y sus espacios en pos de amoldarse a la otra. O que por contra, no hay puntos en común con lo cual la relación no tiene sentido. 

El objetivo o la meta a la que apunta una relación sana es que no se anulen los espacios ni las necesidades de ninguno de los componentes de la relación, si no que a efectos prácticos se cuente con 3 “vidas” o espacios en la relación: el tuyo, el mío y el nuestro.

No perderte a ti para no perder al otro

¿Por qué es esto importante? Respetar los espacios propios va a ayudarte a que te cultives como persona y a que no te pierdas en la otra. A que des lugar a desarrollar tus hobbies y pasiones personales, a tener ratos a solas con tus amistades y allegados. 

También ayuda a delimitar un lugar o un momento en el que poder reflexionar sobre tus necesidades: si se están respetando, si no, si necesitas alguna otra cosa o estás bien tal y cómo estas. 

Y es que plantearnos estas cosas con asiduidad es la fuente de energía que nos va a ayudar a no caer en la monotonía y la desgana.

Si consigues tener claras, o al menos vislumbrar y observar tus necesidades, te será más fácil comunicarlas y eso te ayudará a sentirte más agusto y mejor dentro de la relación. 

Es importante estar bien con una misma, escucharse y respetarse para que podamos estar también ahí para las personas que queremos. Si no, caca.

Con esto no queremos decir que no podáis compartir hobbies o intereses, pero sí que es importante procurar que no todo se convierta siempre en cosa de dos.

Otro aspecto importante es que, pese a que cada pareja tiene sus maneras de funcionar y sus acuerdos y ahí no queremos meternos ni juzgar, sí que es una regla de oro en las relaciones sanas el hecho de respetar la privacidad de cada una.

Si hay convivencia, respetar y acordar espacios físicos para poder estar a solas

Parece una obviedad, pero suele pasar que, de tan obvio, se nos olvida pactar cosas por el estilo. Y es que cuando convivimos con nuestra pareja, el hecho de compartir vivienda, a veces dificulta el respeto de la soledad ya que se asume que todos los espacios son comunes. 

Aunque así sea, es importante acordar o delimitar unos espacios y/o algunas consignas que den a entender a la otra persona que en ese momento necesitamos soledad y que debe ser respetada. 

Por ejemplo, una puerta cerrada de una habitación, cierta música sonando por el altavoz, un colgador o un pañuelo en la puerta, etc… Las posibilidades son tantas como las que queráis buscar.

Dedicarnos a diario momentos personales

Otra obviedad no tan obvia. ¿Si te pregunto qué momentos te dedicas al día para ti misma, qué respuesta le darías a esa pregunta? Y no vale que digas el rato en el que te pones la serie o la peli que te gusta después de cenar, porque eso no es un momento para ti  si no un rato de desconexión.

Puede ser el rato que estés en la ducha pero en ese caso te haremos otra pregunta, ¿en qué piensas mientras te duchas? ¿Estás dejándote disfrutar del momento o estás pensando en lo que harás luego?

Es importante dedicarnos unos minutos de reflexión al día. Si te interesa profundizar en este tema o trabajarlo en terapia, no dudes en contactarnos ya sea por mail (equipo@somospeculiares.com) o por teléfono/ whatsapp: +34 644 60 57 58

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